Documentalias

Revista Digital- Nº 1 – Jueves 1° de Diciembre de 2011, Culiacán, Sinaloa. México.

Primer Acta del Registro Civil de Sinaloa en 1860
Puerto de Mazatlán del Distrito de Mazatlán

Al margen: Presentación de Federico Enrique Pôrtener Vermooten y Florencia Picos Ríos.
Al centro: Número Uno. En el Puerto de Mazatlán a primero de Marzo de mil ochocientos sesenta, estando el presente Juez del estado civil en el despacho ordinario se presentaron Don Enrique Federico Pôrtener y Doña Florencia Picos, natural el primero de Holanda y la segunda de San Ignacio de este Estado, el primero de ejercicio comerciante de treinta y cinco años de edad y domiciliado en este Puerto lo mismo que la señora quien tiene de edad veintitrés años y manifestaron que pretenden contraer matrimonio. El primero de los contrayentes es hijo de D. Germán Rodolfo Pôrtener y de Doña Juana Vermooten. Sus abuelos paternos son Don Germán Gunther y Doña Juana Block y los maternos Don Enrique Vermooten y Doña Juana Van Veen. La señora Picos es hija natural de Don Cesáreo Ríos y de Dona Cecilia Picos y sus abuelos paternos Don Marcelino Ríos y Doña María Pedraza y los maternos Don Florencio Urive y Doña Juana Márquez. Fueron testigos de este acto por parte del primero los Ciudadanos Diego Peña y Oton Holtz y por la segunda Don Martin Echenique y Don Pedro Oriol, mayores todos de veinticinco años y solteros, comerciantes y sin generales los que juramentados en forma declararon unánimes y conformes: que conocen perfectamente bien a los pretendientes quienes no tienen ninguno de los impedimentos demarcados en el artículo octavo de la ley de veintitrés de Julio de mil ochocientos cincuenta y nueve y que por consiguiente están aptos para el matrimonio. En consecuencia se mandó fijar en los parajes públicos y acostumbrados de este lugar tres copias de la presente acta los que permanecerán por el término de quince días. Y para constancia la firmaron conmigo el único de los interesados que supo y los testigos. J. Antonio Aldrete. Enrique Federico Pôrtener. Diego de la Viña. Pedro Oriol. M. Echenique. Oton Holtz. Rúbricas.


SECCIÓN: REGISTRO CIVIL PERTENECIENTE AL FONDO SECRETARIA GENERAL DE GOBIERNO, LIBRO DE LA OFICIALÍA 09 DEL REGISTRO CIVIL DE MAZATLÁN, AÑO: 1860, ACTAS DE MATRIMONIOS.

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Reconocimiento, Dispensa, Matrimonio y Nacimientos de la familia Pôrtener Picos en el puerto de Mazatlán, en el año de 1860

Gilberto J. López Alanís
El tema queda inscrito en un aspecto del Registro del Estado Civil de las Personas, servicio público organizado y otorgado por el Gobierno del Estado de Sinaloa, a través de una Oficina Central y sus 148 oficialías diseminadas en toda la entidad.

El valor social y la importancia del Registro Civil son sustantivos en nuestra formación como ciudadanos, porque permite el conocimiento de la personalidad de todos los miembros de una sociedad que ha formado un Estado que se reputa como Libre y Soberano a partir de la Constitución de 1831, así constatamos que esta definición importa desde el punto de vista público y privado.

El trámite del Registro Civil da seguridad y certidumbre, al infante, al púber y al joven, en ese curso de fortalecer la figura del futuro ciudadano y a la vez permite dar fluidez a las instituciones.

Este servicio público está reglamentado por una Ley que lo genera como institución, por consiguiente es producto de un estado de derecho que impacta en lo público y privado. Donde se otorgan derechos y se exigen obligaciones. Una premisa fundamental es la de que toda persona puede pedir testimonio o constancia de las actas del mismo, así como los apuntes y documentos con ellas relacionadas y los Oficiales del Registro Civil dotados de fe pública están obligados a proporcionarlos.

Ahora bien en el caso de las actas del Registro Civil del Estado de Sinaloa, que han alcanzado el rango de históricas, es decir que comprenden de los años de 1860 a 1929 las cuales se encuentran manuscritas en más de mil libros están depositados en este Archivo Histórico como patrimonio documental de los sinaloenses, donde los ciudadanos pueden solicitar su transcripción y certificación.

De los primeros documentos de este legado documental trata esta conferencia, y se refiere a la primera acta asentada en el libro del Registro Civil del año de 1860 correspondiente a la Oficialía de Mazatlán.

Es un caso único que concierne a la historia y la archivística de Sinaloa, y puede ser porque no, a la mexicana, el asentar en los dos libros iniciales de la institución sinaloense de Registro Civil, cuatro situaciones jurídicas de la información registral que definen el estatus ciudadano de una familia a mediados del siglo XIX.

Las situaciones a que me refiero se encuentran seriadas en documentos de presentación con fines matrimoniales; dispensa; el propio matrimonio y nacimientos que conciernen a la pareja formada por Enrique Federico Pôrtner y Florencia Picos, en el año de 1860 y sus hijos Catalina Victoria (1852), Teofilo Federico (1855) y Germán (1857).

Si a esto le aunamos el lugar, el período tratado, las motivaciones, el contexto, lo inaugural del hecho institucional, la diferencia de nacionalidades, la novedad transcontinental, lo distintivo de las lenguas maternas, en suma la heterogeneidad cultural, que en el caso sinaloense podemos conceptuar como resultado de un mestizaje nuevo; no cabe duda que estamos ante un conjunto documental único, con el cual se inicia la Serie Registro Civil del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

Existe escasa investigación sobre el carácter de las fuentes manuscritas en Sinaloa, doy fe de la llevada a cabo sobre este aspecto de la archivística en 1995, con el auspicio de la prestigiada Fundación Mapre en la obra Fuentes Manuscritas para la Historia de Iberoamérica, Guía de Instrumentos de Investigación, donde se abordan algunas fuentes sinaloenses.

Antes de avanzar en el tema quiero dejar constancia de la motivación para plantear este ciclo de conferencias, denominadas “Tesoros del Archivo Histórico”; en efecto, fue a partir de la visita a esta institución del Lic. Bernardo Xavier Cárdenas Soto, Subsecretario de Normatividad e Información Registral de la Secretaría General de Gobierno del Ejecutivo Estatal, a principios de este año, quien valoró con justeza los tesoros documentales del AHGS, lo que motivó a retomar esta línea de trabajo en la presente administración sexenal.

La institución liberal del Registro Civil se creó bajo la modernidad de las Leyes de Reforma, teniendo como características de ser laicas y al margen del fuero eclesiástico. En Sinaloa, fueron sancionadas la Ley del Estado Civil y la de Uso de los Cementerios, por el Gobernador Pomposo Verdugo y el Secretario Interino Coronel Antonio Rosales, el 28 de marzo de 1857. Sin embargo, según el Índice de las Leyes y Circulares expedidas por el Gobierno en 1857, que también se resguarda en esta institución, fue el 29 de enero de 1857, cuando se establece el Registro Civil en toda la República Mexicana.

Más tarde, acorde con el pronunciamiento juarista, al expedir la Ley del Estado Civil de las Personas del 28 de julio de 1859, el Gobernador Placido Vega Daza y el Secretario de Gobierno Coronel Antonio Rosales, la sancionaron para esta entidad, tal como lo anotó don Héctor R. Olea en su obra Sinaloa a Través de sus Constituciones, (1985:182)

El lugar
Para que los documentos reflejen la vitalidad de la sociedad que los generó, es necesario indagar sobre el semblante social de la época, así que un mínimo contexto ayuda al respecto. De aquel Mazatlán en 1860 diremos que fue un puerto donde el comercio internacional tuvo gran actividad, se expidieron licencias para la libre navegación en barcos de cabotaje; se exigían fianzas para el buen uso de la bandera mexicana; mercancías exóticas llegaban al puerto, así que no fue raro que caballos prusianos se adjudicaran al servicio de la tropa sinaloense, con el pago del flete correspondiente, lo que fue reclamado por Hildebrand, súbdito encargado del Vice Consulado de Prusia, por la cantidad de $1.482 por fletes de 38 bestias. Ni que decir de los fraudes por los empleados de la Aduana portuaria, tal fue el caso de Ángel Navarrete, al extraer efectivo de la Caja aduanal, o el caso de los hermanos de apellido Igual, al ser descubiertos con 364 cajas de vino adulterado.
Fue tan fuerte el contrabando en el puerto y tan convincentes los compromisos existentes que a Felizardo Manly se le dispensó el cobro de impuestos por alguna carga encontrada en la barcaza Naramissie, aduciendo los servicios prestados al Gobierno Liberal. La prensa porteña ejerció su posición crítica publicando artículos que según el Vice cónsul Inglés Juan Kelly, ofendieron a la Marina Inglesa, por lo que pidió una satisfacción pública.
Hoy que la construcción de un Hospital Civil en Mazatlán despierta tanta inquietud, no está por demás anotar que en este año de 1860, el edificio del Hospital Militar fue vendido por el Gobierno Federal al H. Ayuntamiento y a la vez se contrató a los enfermeros militares que ya laboraban en tal nosocomio.
Una lotería para los enfermos menesterosos propuso Adolfo Leynel, en la búsqueda de fondos para asistirlos. Y lo que son las cosas Don Miguel Ramírez, hermano de Ignacio Ramírez El Nigromante, Secretario de Gobierno del Estado de Sinaloa, que se atrevió a jurar en Sinaloa la Constitución de 1857, en este año de 1860, era perseguido político.

Las Implicaciones

Volviendo a nuestro caso, más extraordinaria es la documentación aludida, si a esto se suma que con estas actas, donde se asienta el estado civil de las personas, se inició en Sinaloa una dinámica ciudadana por contemporizar con un Estado de fuerte raigambre liberal al fortalecer la institucionalidad derivada de ello.

Así que por estas acciones ya citadas se legalizó una situación irregular para esa fecha de la familia Pôrtener Picos, ya que la pareja de Enrique Federico y Florencia vivían unidos en matrimonio, religioso, más no civil y laico, por no existir la institución del Registro Civil en el puerto de Mazatlán antes de la fecha aludida. Me queda la duda de que clase de matrimonio fue posible que se diera entre un holandés y una sinaloense de la sierra del sur de Sinaloa. ¿Protestante o católico? La Holanda de mediados del siglo XIX fue preponderantemente protestante, y el Sinaloa de ese tiempo fue casi totalmente católico.

Sin embargo, ¿Son miembros de la familia Pôrtener Picos, los primeros ciudadanos sinaloenses que ejemplifican la modernidad de las Leyes de Reforma en la entidad? Seguramente que sí, ni las autoridades superiores del Estado Libre y Soberano de Sinaloa, ni el Juez Civil, ni los escribanos y testigos tuvieron al momento del registro a inicios de 1860, el privilegio y la libertad de encarar la vida fuera de los lineamientos del Derecho Canónico.

Seguramente la sociedad sinaloense y las familias de ese tiempo, enfrentaron situaciones difíciles por la vigencia de la Ley del Registro Civil de las Personas, tema interesantísimo en la vida cultural del siglo XIX, el que se puede abordar al cruzar dos fuentes históricas, la de bautismos y matrimonios existentes en los archivos parroquiales de las diócesis de Culiacán y Mazatlán y la de registros de nacimientos y matrimonios que existen en la Serie Registro Civil del AHGS.

Podemos calificar a esta familia como los héroes civiles de un nuevo estatus ciudadano en Sinaloa? Claro que sí. Esta ruptura de la tradición cultural católica de 320 años, es digna de mencionarse; la soberanía popular encarnada en el proceso de creación del Estado Republicano a partir del pronunciamiento de Miguel Hidalgo en 1810 en el cual fue implícita la formación del ciudadano sinaloense, había triunfado sobre la soberanía del altísimo defendida digna, brillante y públicamente en nuestra entidad por el Obispo de Sonora, Sinaloa y las Californias Fray Bernardo del Espíritu Santo sustentada en la pastoral de 1818 y respaldada por otra en 1824.

A partir de entonces, en el espacio social sinaloense, los cuerpos se diferenciaban de las almas por su lugar en los libros sagrados. De esa fecha en adelante, si se me permite la expresión “San Pedro tuvo en la figura simbólica del Juez del Registro Civil en Sinaloa, un colega temporal”. En esta vida terrenal se inauguró un nuevo orden y en la otra, en lo sucesivo, las almas llevaron una marca de origen, la del Registro Civil.

Hermosa paradoja, que no afectó radicalmente la humanidad del ciudadano sinaloense, sino que le dio otras dimensiones sociales; la estadística conservó la misma numeralia más no su significado. El soporte del número fue otro, adquirió nombre; los bautizados y registrados fueron los mismos, más no iguales. La opulenta o sencilla y humilde pila bautismal contemporizó con la modesta oficina del Registro Civil y dos ministros, el Sacerdote Católico y el Oficial del Registro Civil se hermanaron en la tradición popular de una mexicanidad que persiste.
Bautismo católico y Registro civil, son en la actualidad instituciones culturales que conviven alejadas de fundamentalismos en nuestra entidad y hoy que necesitamos urgentemente acendrar nuestra cultura cívica y valores espirituales, que mejor oportunidad de recordarlos como entes de una dualidad histórica que mucho han contribuido a nuestra identidad.
Sirva lo anterior para afirmar que la Historia es siempre nueva, que se reinterpreta a partir del presente, que los documentos de los archivos están dados y generados por la acción de nuestros antepasados y, es la capacidad que se tenga para interpretarlos, lo que les confieren ese hálito de brillantez que necesitamos.

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