Documentalias

Revista Digital- Nº 21 – Jueves 24 de Mayo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

En el 70 Aniversario de la Fundación de la Cruz Roja Mexicana, Delegación Culiacán

(Culiacán de 1958)

 

Gilberto J. López Alanís

 En los interiores de la edición del Directorio Agrícola, Comercial, Industrial y Profesional del Estado de Sinaloa de 1955 a 1958,  se publicó  un recuadro de la Cruz Roja Mexicana Delegación Culiacán, donde se informó que tal delegación sostenía un Puesto de Socorros, con veinte camas para heridos. Una sala de operaciones que estaba al cuidado del Dr. Miguel Ángel Sánchez Nava, que fungía como Director del cuerpo médico

Se contaba además con un servicio de curaciones al público, bajo la responsabilidad de las religiosas de la orden “Siervas de los Pobres”, con el servicio de dos ambulancias para el traslado de los accidentados y un cuerpo de Ambulantes bajo la dirección del Dr. Fernando Uriarte.

Terminaba el recuadro con una iniciativa de cooperar, para mantener vigente el lema “Caridad y Patriotismo”. Firmaba el Presidente Dr. Mario Camelo Vega, el Secretario Alejandro Hernández Tyler y el Tesorero José de Jesús Hernández.       

 

 Con tan significativa información, es posible intentar una crónica de contexto que abone a la historia pendiente de la institución de la Cruz Roja Mexicana, delegación Culiacán.

En efecto, en ese año de 1958, la ciudad estaba inmersa en una discusión sobre su modernidad arquitectónica. Dos años antes, el Arq. Alfredo Ayala Zazueta había publicado en el periódico La Palabra,  un texto denominado “Réplica a la ignorancia”, donde replicó la posición de un periodista en El Diario de Culiacán, que se lamentaba como iban desapareciendo las viejas construcciones que le dieron a Culiacán una definición arquitectónica en el siglo XIX.

(A un costado de la catedral de Culiacán, por la calle José Mariano Matamoros, esquina con Álvaro Obregón, se situó el edificio de la Cruz Roja Culiacán, tal como se observa en la imagen. Fototeca del AHGS)

(A un costado de la catedral de Culiacán, por la calle José Mariano Matamoros, esquina con Álvaro Obregón, se situó el edificio de la Cruz Roja Culiacán, tal como se observa en la imagen. Fototeca del AHGS)

     

El arquitecto Ayala abogó por la transformación de la ciudad expresando que “Esta forma anacrónica de pensar (la del periodista aludido, y nunca nombrado), olvida que los cambios de cultura y actividades humanas ante un mismo problema, aún en el mismo espacio, hacen llegar diferentes soluciones. Desconoce que la arquitectura debe ordenar el espacio en función de una época, un medio, una técnica y un programa determinado; que ya no son ninguno de ellos los que antaño dieron origen a sus propias soluciones”.

El golpe al periodista fue demoledor y todavía más al remarcar que: “Somos nosotros, los arquitectos, los que mejor apreciamos por supuesto, el valor de las obras arquitectónicas del pasado; y cuidamos de sus obras artísticas cuando verdaderamente valen…”, sigue la argumentación que nos ilustra sobre las batallas cotidianas de Culiacán por encontrar su definición urbanística; aún hoy, continúa esa polémica.

Pero que sucedió en 1958, cuando la Cruz Roja Delegación Culiacán -con tres médicos, unos cuantos camilleros, un reducido número de voluntarias religiosas-, luchaba por prestar auxilio a una ciudad que solo contaba con el Hospital Civil y algunas clínicas particulares, para atender la salud de una población que ya se asomaba a las obras de la gran irrigación y engrosaba sus colonias populares con migrantes de la sierra y el mar en busca de mejores oportunidades?

(Edificio de la Cruz Roja Culiacán, al fondo rumbo al sur, el templo de “La Lomita)

(Edificio de la Cruz Roja Culiacán, al fondo rumbo al sur, el templo de “La Lomita)

 

Ya se pensaba destruir el puente Cañedo y construir uno nuevo con una inversión de dos millones de pesos; la Constructora Anahuac ganó el concurso para su construcción, para lo cual se anunció la implementación de un paso alterno y paralelo al puente existente, notificando a 100 personas esta decisión que las afectó directamente, ya que muchas de ellas vivían bajo los arcos del puente.  

Los vecinos del barrio de El Coloso, que heredaron sus casuchas aledañas a la fábrica de hilados y tejidos “El Coloso de Rodas”, propiedad de los Redo de la Vega, se espantaron ante la presencia de un tractor que amenazó con destruir la barriada.

El río Culiacán, donde confluyen el Humaya y el Tamazula, se cruzaba utilizando el puente del ferrocarril Sud Pacífico, mejor conocido como puente negro, construido en 1907, o en su caso como hasta hoy, utilizando el vado de la presa derivadora.

 En ese año de 1958 se inauguró el Parque Cívico Constitución, que implicó esa modernidad urbanística que pregonó el arquitecto Ayala Zazueta, y el impacto cultural fue notable. El 4 de diciembre desde las 10 de la mañana, se desarrolló un programa con discursos oficiales de Atilano Bon Bustamente y el Gral. Gabriel Leyva Velázquez, Gobernador del Estado, con interpretaciones de la banda de música del estado dirigida por el maestro oaxaqueño Eugenio Martínez Sánchez, al que reconocíamos como emulo musical de Don Benito Juárez, por su gran parecido con el patriota de la reforma y la intervención francesa.

El Escudo de Sinaloa fue representado en un cuadro artístico por socios y alumnos de la Casa de la Asegurada del IMSS y elementos del Pentatlón dirigidos por la maestra Sonia Rábago, con la narración del profesor Enrique Romero Jiménez. Por cierto, el cuartel de Mazatlán del Escudo de Sinaloa, fue representado en vivo por un venado que se puso muy nervioso ante la presencia de la bailarina.

Un año antes de los esfuerzos cruz rojinos del Presidente Dr. Mario Camelo Vega, del Secretario Alejandro Hernández Tyler y del Tesorero José de Jesús Hernández, se había logrado el decreto para que Sinaloa tuviera un nuevo escudo diseñado por Rolando Arjona Amábilis, en medio de una polémica muy ríspida con Antonio Nakayama y el propio Alejandro Hernández Tyler.

(Dr. Mario Camelo Vega, Presidente de la Cruz Roja Culiacán, con dos de sus hijos. Fototeca AHGS)

(Dr. Mario Camelo Vega, Presidente de la Cruz Roja Culiacán, con dos de sus hijos. Fototeca AHGS)

 

500 mil metros de suelo urbano se incorporaron a la ciudad, aledaños al Parque Constitución, precisamente en lo que fueron las “Huertas de Redo”, mejor conocidas como las quintas; donde los fines de semana los culiacanenses podían incursionar y degustar los mangos criollos de exquisito sabor, se podían comer los que quisieras, pero no podían sacar más que una pequeña bolsa para la familia.

 

El viejo Culiacán había cedido sus espacios limítrofes orientales a un urbanismo que se pensó en tres zonas: residencial, económica y popular.

La temporada hortícola fue excelente y don Alejandro P. Ruiz, dirigente de CAADES termino su gestión en medio de excelentes resultados.

Un año antes Enrique “El Guacho” Félix pregonaba la tesis del “Hombre integralmente feliz”. En función de los senos eternos de la madre tierra y las diversas formas de proliferación de la cultura.

Sirvan estos apuntes, para bosquejar la significación de tres hombres en las personas del Presidente Dr. Mario Camelo Vega, el Secretario Alejandro Hernández Tyler y el Tesorero José de Jesús Hernández y entender que en esos tiempos La Cruz Roja Mexicana-Delegación Culiacán, formó hombres que fincaron en la Caridad y el Patriotismo el futuro de sus destinos.                          

Anuncios