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Revista Digital- Nº 34 – Jueves 18 de Octubre de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Guadalupe Victoria en el 188 Aniversario de su Presidencia Republicana

Guadalupe Victoria es un Héroe nacional,

Benemérito de la Patria, fundador y

forjador de la República Mexicana

MC. Gilberto J. López Alanís

 Guadalupe Victoria fue 33 años menor que Miguel Hidalgo; José María Morelos le llevó 21 años adelante; el de Tamazula fue 3 años mayor que Agustín de Iturbide; 12 años mayor que José María González Hermosillo; aventajó con 10 años al Payo del Rosario y 11 años mayor que Francisco Severo Maldonado. Este personaje que en verdad se llamó Manuel Félix Fernández, nos trae a este foro para valorar su participación en la formación de la República Mexicana de carácter federado.

 

Sesión del Centro de Estudios “Guadalupe Victoria” Miércoles 24 de Octubre de 2012,

en las instalaciones del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa

Hijo de la formación despótico ilustrada obtuvo sus luces en el seminario de Durango y el Colegio de San Ildefonso, donde aprendió los rudimentos del derecho canónico y civil de su tiempo, para de ahí, llevado por su ímpetu, adherirse a la causa de la Revolución de Independencia, con tan solo 24 años de edad.

Hijo de la tradición vizcaína de “tirar para adelante”, estuvo al tanto de las luchas de su provincia para después avalar con su firma el nacimiento de las formaciones políticas regionales.

Con visión amplia, entiende la perspectiva de las Provincias Internas del Virreinato de la Nueva España, confines del Imperio Español y, alucinado, se adentró en el contexto de las luchas trasatlánticas. Se interesa en el conflicto entre los monarcas Carlos IV y Fernando VII, movidos estos por sus ambiciones o amenazas de una invasión inglesa en la que supuestamente Napoleón Bonaparte entraría en su defensa, para después obligarlos a renunciar, abdicar a sus derechos reales, para ceder la Corona a José Bonaparte y al unísono adoptar obligadamente el Estatuto de Bayona, como un contrato de gobierno liberal, donde se plasman las ideas de una constitución, en el cual las Provincias de la Nueva Vizcaya, Sonora y Sinaloa, ya tenían un lugar en las cortes.

 

Asistencia de docentes y alumnos del sector educativo en el patio del AHGS

Estuvo al tanto de la abdicación real, esa renuncia al exclusivo favor de la Soberanía del Altísimo, dignidad heredada de forma ancestral por los regímenes monárquicos; por consiguiente, se entusiasmó con la argumentación del teólogo jesuita y español Francisco Suárez, que pregonó que ante la ausencia de los Soberanos Reales, el paso siguiente sería el de atraer la Soberanía Popular, para suplir al  monarca y más aún, si el monarca se convirtiera en tirano derribarlo o incluso eliminarlo físicamente.

A estos y otros argumentos de raigambre histórica se adhirió el Tamazuleño en la ciudad de México en 1808, y en ello extravió un cómodo futuro simpatizando así con las conspiraciones de Guanajuato y Querétaro y muchas más, que encontraron clímax expresivo el 16 de septiembre de 1810 con Miguel Hidalgo y Costilla a la cabeza.

De esa tesitura ideológica es su adhesión a la causa de la independencia y la designación de José María González Hermosillo como organizador de los levantamientos de las provincias de Sonora y Sinaloa, la cual impacto a Durango; con esto, abruptamente quedamos insertos en una modernidad que en Europa y en América llevaba tiempo manifestándose a partir de la Independencia de las colonias americanas y de la Revolución Francesa.

Por consecuencia, a Durango y Sinaloa llegó la libertad de imprenta en las páginas de El Despertador Americano, editado en Guadalajara, como abrevadero en los círculos de lectura en los cuales participó Pablo de Villavicencio, alimentados también por los textos de propaganda independentista manufacturados en la imprenta de los sinaloenses Fructo Romero y Petra Manjarréz, a los cuales se les siguió proceso criminal en 1811.

Los cuatro meses de actividad insurgente de Hidalgo fueron definitivos para el quiebre del imperio español en la Nueva España; sus controvertidos seguidores y opositores jamás pudieron negar la luz que iluminó los futuros designios.

Después de la confrontación de El Rosario, la estancia organizativa en Concordia, con los refuerzos de Durango y la batalla en San Ignacio, la lucha ideológica en las Provincia de Sonora, Sinaloa y Durango se hizo soterrada y abierta. La Constitución Política de la Monarquía Española promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812, jurada el 30 de septiembre de ese año, aceleró los aires de liberalidad en América; ahí se afirmó que “La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona”. Se refrendó que la soberanía residía esencialmente en la Nación, que era justa y necesaria la libertad civil, la propiedad y los derechos legítimos de todos los individuos, resaltando el amor a la Patria, defenderla incluso con las armas y ser fiel a la Constitución; en la extensión territorial se incluyó a las Provincias Internas de Oriente y Occidente. Sonora, Sinaloa y Durango tuvieron su lugar en esta nueva liberalidad.

 

El Subsecretario de Educación Media Superior del Gobierno del Estado de Sinaloa Dr. Gómer Monárrez González, 

junto con el MC. Gilberto J. López Alanís Director del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa,

el CP. Oscar Javier Higuera Núñez Cronista de la ciudad de Tamazula Durango 

y como moderador el Dr. Juan Salvador Avilés Ochoa.

Por ello, la efímera monarquía del Imperio Iturbidista cuestionada por Guadalupe Victoria, la cual deslumbró a los ricos comerciantes y la alta jerarquía eclesiástica, que se creyeron y sintieron aristócratas, no pudo mantenerse; la realidad de un ideario y práctica política que aspiraba a ser republicana, golpeó el rostro de aquel sueño.

La conversión del Ejército Realista en Trigarante obligó al Tedeum de la Jura Constitucional de Culiacán, El Rosario y Durango en 1821; en donde por necesidad protocolaria participó la curia jurando una Independencia de la cual no estaban muy convencidos, que les permitió sobrevivir bajo el imperio de la  religión única, la católica.

Con la irrupción de la República y su Constitución, las relaciones políticas ya no fueron las mismas, se habían sentado las bases para la formación de una clase política regional que aspiraba al contrato social de las constituciones y su división de poderes.

En contrapunto, desde Culiacán el Obispo de Sonora y Sinaloa Fray Bernardo del Espíritu Santo, con su pastoral de la Soberanía del Altísimo combatió con elegantes y fundadas razones los ataques de Pablo de Villavicencio y Joaquín Fernández de Lizardi, defendiendo a nivel nacional sus demeritados fueros y privilegios, llegando hasta la confrontación con Guadalupe Victoria, Presidente de la República y las autoridades regionales.

En esa violencia verbal y política, aunado a la militancia en el ideario liberal de carácter masónico y mexicano, nació el venturoso ensayo político del Estado de Occidente que obligó al intensivo curso de Derecho Constitucional asumido localmente, para dar paso a la primera constitución del Estado de Durango en 1825 y la del Estado de Occidente en 1824, para después formar el Estado Libre y Soberano de Sinaloa en 1831, según lo ejemplificó Héctor R. Olea en “Sinaloa a través de sus Constituciones”, sellado por Antonio Nakayama en su obra “El Estado de Occidente. Espejismo y fracaso de una entidad” y la de José Antonio García Becerra “El Estado de Occidente. Realidad y Cisma de Sonora y Sinaloa 1824-1831”,  donde algo se apunta más no se concreta en relación al origen constitucional de Sinaloa como entidad derivada de los principios hidalginos.

Esta interpretación ha sido posible con el reiterado y preciso recurso de usar las fuentes impresas y manuscritas existentes en archivos parroquiales, municipales, nacionales; los de carácter privado y los electrónicos, los cuales nos permitirán inaugurar nuevas miradas de nuestra historia.

Por lo tanto concluyo enunciando: en la lucha por la afirmación nacional no importan las generaciones, estas se traslapan en pos de un objetivo mayor, y la concepción de un Estado libre de Occidente en 1824, un estado libre de Durango en 1825, y  el Estado Libre y Soberano de Sinaloa que se concretizó a partir del año de 1831, son resultado de la Revolución de Independencia, donde Guadalupe Victoria jugó un papel relevante. No cabe duda que al ilustre tamazuleño debemos gran parte de nuestra formación política.

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