Estandarte de la Virgen de Guadalupe

Deja un comentario

Documentalias

Revista Digital- Nº 30 – Jueves 30 de Agosto de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Estandarte de la Virgen de Guadalupe

Enarbolado por José María González de Hermosillo, en Sinaloa

 

Gilberto J. López Alanís

 

  El pueblo de La Labor del municipio de San Ignacio del Estado de Sinaloa, ha rescatado el estandarte de la Virgen de Guadalupe que enarboló el coronel jalisciense José María González de Hermosillo, en las batallas del Real de Minas de El Rosario y en la villa de San Ignacio de  Loyola en la Provincia de Sinaloa, a finales de 1810 y principios de 1811.

  

 Este rescate dio origen alMuseo Popular de La Labor, y es su pieza central. Este estandarte sirvió como símbolo de unión en la lucha por la Independencia; la imagen es fiel testigo de las instrucciones del padre Miguel Hidalgo y Costilla, a las tropas que combatieron en las batallas antes mencionadas. Se incorporó a la oficialidad en la ciudad de Guadalajara por González de Hermosillo, al recibir la comisión de insurreccionar las Provincias de Sonora y Sinaloa.

 

 

En El Rosario después de la victoria, sobre los realistas, donde participó Pablo de Villavicencio “El Payo”, los insurgentes se acantonaron en Concordia por 45 días y de ahí pasaron a San Ignacio rumbo al Real de las Once Mil Vírgenes de Cosalá, donde rescatarían una gran cantidad de plata en apoyo a la lucha por la Independencia y que habían conseguido unos primos del padre Hidalgo, que habitaban en la región.

 

 En San Ignacio los independentistas sufrieron una derrota definitiva a manos del Capitán General e Intendente de las Provincias de Sonora y Sinaloa, Alejo García Conde.

 

 En su desordenada huida ante las tropas realistas, el estandarte de los independientes quedó oculto entre unos magueyes de un monte cercano a la hacienda de San Francisco de Borja de La Labor, propiedad del sacerdote Don Manuel De la Riva y Rada, hasta que un labrador de la hacienda lo encontró y lo depositó en un lugar seguro, sin salir del pueblo.

 

 De la Riva y Rada, contando con el acuerdo del obispo Fray Francisco Rousset de Jesús y Rosa, protegió a González de Hermosillo hasta que éste logró reincorporarse al frente armado de los independentistas en Guadalajara.

 

 Con esto, queda demostrado que los sinaloenses participaron activa y patrióticamente en la lucha por la independencia, para así conformar nuestra República Mexicana y el Estado Libre y Soberano de Sinaloa.

 

 Al paso de los años el estandarte ocupó el sitial principal en el altar de la capilla de la hacienda de La Labor, donde recibió el culto público durante muchos años.

  

 

Tiempo después, cuando la hacienda pasó a propiedad de la familia de origen jalisciense Laveaga Olano, la imagen siguió en la capilla, y cuando Nicolás T. Bernal Manjarrez tomó clases de instrucción secundaria en dicha hacienda, admiró el estandarte antes de incursionar en la Revolución Mexicana bajo las órdenes de los Hermanos Flores Magón, distribuyendo el periódico Regeneración entre la clase obrera de San Francisco California en los Estados Unidos de Norteamérica.

  

 

 Ya más reciente, cuando se construyó una moderna capilla a un lado de la antigua, el estandarte ocupó su lugar principal y ante su imagen se celebraron matrimonios y bautismos, y demás actos propios de la liturgia católica. Posteriormente la imagen pasó a ocupar un lugar en el casco de la hacienda.

 

 Este estandarte de la lucha por la Independencia de México, que se enarboló en tierras sinaloenses entre 1810 y 1811, es un patrimonio histórico del pueblo que merece preservarse y conocerse.

 

 El estandarte fue exhibido en el Museo de Arte de Sinaloa (MASIN) y en el Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa en el año de 2001, del cual partió para hacer un recorrido cívico, visitando museos, escuelas y centros culturales de Sinaloa. En el año 2010, esta imagen fue exhibida en el Palacio Municipal de Mazatlán como parte de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia Nacional.

 

 Para los festejos de la Independencia, en  Septiembre de 2011 y por acuerdo del C. Gobernador Mario López Valdez, se exhibió en las instalaciones del Palacio de Gobierno, como una muestra de educación cívica y fervor patrio.

style=”text-align: justify;”> 

 

Anuncios

Noticias de las Provincias de Sonora y Sinaloa en 1805

Deja un comentario

 

Documentalias

Revista Digital- Nº 31 – Jueves 6 de Septiembre de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Noticias de las Provincias de Sonora y Sinaloa en 1805

(Los prolegómenos de la Independencia en el Noroeste)  

 

                                                                                                                                                                  Gilberto J. López Alanís

Los impulsores de las reformas borbónicas buscaron hacer más eficiente la labor administrativa de la Corona en el siglo XVIII; urgieron a través de sus funcionarios, un diagnóstico certero de las posibilidades de explotación de los recursos naturales de la Nueva España. Para lograrlo se requirió mediante cuestionario, a los subdelegados y comandantes de las diversas provincias por el Consulado de Veracruz, los informes respectivos; el de las Provincias de Sonora y Sinaloa fue presentado por el Gobernador Intendente de Sonora Alejo García Conde, en 1805.

 En el informe del ceuteño García Conde, no todo quedó implícito y explícito, sin embargo lo anotado sirve para enmarcar algo de la vida social de tales provincias que se extendían en treinta mil novecientos sesenta y una leguas cuadradas, con 123, 854 almas; cuatro por cada legua.

 Con un conjunto de pueblos de casta india, así lo anotó el Gobernador Intendente, entre los que se encontraban la casta también llamada mexicana; fuertes, mayos, yaquis, pimas altos y bajos, audeves, tovas, seris, ópatas, pápagos, cocomaricopas y apaches de paz, grupos que manifestaban su presencia en este espacio norteño, con 186 pueblos; una serie de ríos entre los que se destacan algunos de Sinaloa. Se incluyó la división política de Partidos.

  

Detalle del mapa de Rigobert Bonne a principios del siglo XVIII (León Portilla,1989)

El Gobernador Intendente, Alejo Pedro María de los Ángeles García y Conde que frisaba los 54 años,   tuvo sus propuestas que hoy llamaríamos emprendedoras, en la siembra de la grana silvestre y su posible exportación por vía marítima. Lo mismo hizo con el Copal Chil, al que equiparó con la quina peruana, también abogó por la siembra de la caña de azúcar y la jojova, sin faltar las maderas exquisitas (finas), los cueros de res, harinas de Sonora. Hizo además una enumeración de posibles puertos para la actividad comercial.

 El ex tutor de armas de Antonio y Javier hermanos del Rey Carlos IV, anotó que existieron 84 minas de plata, de las cuales no dio más información por ser de exclusivo uso de las diputaciones de este ramo; con 6 minas de oro puro; cuatro placeres, uno de ellos en bonanza, sin minas de azogue, algunas con mármol sin explotación; 4 minas de yeso; salinas en varias localidades con buena producción y comercio.

  

Partida de nacimiento de Alejo García Conde (Juan Gutiérrez Álvarez, 2003)

 Viudo en 1795 de  su prima hermana Tomasa de Sastre y Conde de 22 años, hija del Teniente Coronel Mateo Sastre que había sido Gobernador de Sonora y Sinaloa. Volvió a casarse con Maria Teresa Vidal de Lorca y Pinzón de 19 años, hija del Coronel Melchor Vidal de Lorca, que había sido Gobernador de las Provincias de Nicaragua, especificó en su informe que no había caminos formalmente construidos, sólo los que se hacían al transitar los carruajes; sin puentes, posadas ni obra pública, más que una real cárcel en Arizpe; un presidio en Pitic, nula presencia militar en la villa de San Miguel de Culiacán, por estar toda la fuerza ocupada en la contención fronteriza, con 22 compañías que incluyeron 1,030 plazas, la más cerca de Culiacán, la de los mulatos libres de Mazatlán para casos de emergencia.

 Establecido en la villa de Arizpe, a la cual hizo capital administrativa de Sonora y Sinaloa. Mejoró los equipos de defensa fronteriza y limitó las libertades de los naturales, hizo constantes llamados para que se le dotara de infantería española para una mejor defensa ante las continuas hostilidades de los naturales. Ante la indiferencia de la Corona a sus peticiones asumió con sus propios recursos y los derivados de su actividad de control económico y político, el mantenimiento del orden colonial en su demarcación, llegando a establecer un pacto con los ópatas, logrando incorporarlos a su ejército como tropas regulares ante cierto descontento de la burocracia militar.

 Informó que el comercio de efectos de Castilla se realizaba con la centralidad del virreinato y los de procedencia asiática como contrabando, por algunos puertos del Pacífico, aparte de productos ingleses y angloamericanos.

 Para 1805, cuando Inglaterra derrota a España en la famosa batalla de Trafalgar, se producía maíz, trigo, cebada, legumbres, algodón, azúcar, tabaco, palo de tinte, añil, resinas, maderas finas; ganado vacuno, lanar, cabrío, de cerda, caballar, mular, asnal. Una relativa e importante curtiduría, jabón, cebo, ollas a mano manufacturadas por mujeres, lana y frazadas en 20 telares; con 41,161 hombres en actividades productivas.

 

                                                                                      La batalla de Trafalgar en 1805

Se puede afirmar que las provincias de Sonora y Sinaloa eran un mundo aparte en la vida virreinal de la ciudad de México, y cuando en 1808 se produce la invasión de Napoleón Bonaparte en España, abdicando los Borbón en beneficio del emperador francés, el sacudimiento fue tremendo, en todo el reino se sintió un estado de expectación y alarma.

Miguel Mathes salió de viaje

Deja un comentario

 

Documentalias

Revista Digital- Nº 29 – Jueves 19 de Julio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Miguel Mathes salió de viaje…

 

Queridos Amigos,

La velita se va apagando, pero su antorcha seguirá encendida.

Clínicamente está en buenas manos y el resto en las de Dios.

Sigamos orando por él.

Carmen 

 

Gilberto J. López Alanís

El 13 de agosto de este año recibí, como todos los que apreciamos a Miguel, un segundo correo de la mutua amiga Carmen Boone, donde nos comunicó tan triste noticia.

William Michael Mathes, su nombre de pila, fue un apasionado de la historia del sudoeste de California y el noroeste de México, sus aportaciones fueron notables y por ello recibió la Orden del Águila Azteca, la más alta condecoración que otorga el Gobierno Mexicano a un extranjero.

 

Lo conocí en el año de 1991, en las conmemoraciones de los 400 años del arribo de los sacerdotes jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pérez a la villa de San Felipe  y Santiago de Sinaloa, que dio pie al “Coloquio de la Presencia Jesuita en Sinaloa”, con sede en la ciudad de Sinaloa de Leyva, en la administración del Lic. Francisco Labastida Ochoa, y la Dra. María Teresa Uriarte, como Directora del entonces DIFOCUR, hoy Instituto Sinaloense de Cultura.

 

Ahí constaté su generosidad y sencillez para discutir los temas jesuíticos de Sinaloa y conocer sus amplios conocimientos al respecto. Fue un maestro del tema para todos nosotros.

Su relación con Sinaloa se acrecentó con los seminarios de jesuitas promovidos por el Colegio de Sinaloa, en los cuales siempre manifestó su carisma y conocimientos.

El intercambio de bibliografía siempre fue a nuestro favor, todos ganábamos y Enero fue una alegría de cada año. Salíamos a los recorridos visitando la ruta de los jesuitas disfrutando su animada charla y algunas Pacífiquitos que tanto le gustaban.

 

Aficionado a los mariscos sinaloenses, los disfrutó, aderezados con chile piquín, que tanto le aliviaban la costipación de la sinusitis que sufría. Fue un historiador y bibliófilo, que primero fue explorador; caminar, ver, disfrutar la cocina regional, charlar horas y horas sobre los jesuitas y otros temas de la historia mexicana fueron sus más alegres momentos entre nosotros.

“Te lo encargo, es mi amigo y gran compañero de discusiones sobre la historia del noroeste”, me dijo la Sra. Labastida cuando me comisionó para atenderlo, en el marco de la edición del Festival Cultural de Sinaloa del año de 1991.

 

Hice lo pertinente y gané un amigo, por cierto de esa conmemoración se publicó un libro denominado “Presencia Jesuita en el Noroeste”, que es el origen de estos esfuerzos historiográficos que hoy han fructificado.

Miguel es una de nuestras fortalezas del tema jesuítico y su ejemplo nos alienta a sostener el paso, para con nuestras contribuciones honrar su memoria.

La autoría del Plan de Ayala

1 comentario

Documentalias

Revista Digital- Nº 28 – Jueves 12 de Julio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

La autoría del Plan de Ayala

(Salustio Carrasco Núñez, Carlos Lavín y John Womack)

 

Gilberto J. López Alanís

 Por más exhaustivas que sean las investigaciones de cualquier tipo, siempre quedan asuntos pendientes que los autores intentan retomar con posterioridad.

 John Womack, en su libro “Zapata y la Revolución Mexicana”, enuncia la posibilidad de que la autoría del Plan de Ayala sea obra de tres autores, diferentes a Otilio Montaño; a propósito del tema, el cronista de Cuernavaca, Carlos Lavín Figueroa, encontró la hebra historiográfica de tan famoso documento, con el cual Emiliano Zapata se proyectó como algo más que un simple exaltado por las reivindicaciones agrarias de su localidad.

                                  

 

En efecto, al proclamar el Plan de Ayala, Zapata se proyectó como un líder de amplias repercusiones sociales en el contexto de la Revolución Mexicana.

El asunto es que Zapata no es el autor del Plan de Ayala y, durante muchos años se consideró que Otilio Montaño lo era. Es hasta que el acervo de la tradición oral, basado en entrevistas y testimonios de familiares y testigos de su tiempo, que nos permiten bosquejar que el autor de tal documento es el Lic. Salustio Carrasco Núñez, tal como lo propusieron Píndaro Uriostegui Miranda y Carlos Lavín Figueroa.

 

                                     

Lavín Figueroa, como inquieto cronista fue más allá, sabiendo el origen sinaloense de Salustio Carrasco Núñez, nos propuso buscar el acta de nacimiento de tan significado mazatleco, logrando encontrarse en los repositorios del Archivo Histórico del Estado de Sinaloa; hoy sabemos que su padre fue tabasqueño y su madre cosalteca, y que nació en el año de 1878 en Mazatlán, Sinaloa.

Este primer logro incentivó al cronista de la ciudad de la eterna primavera para acercarse a John Womack y establecer correspondencia con el mejor biógrafo de Emiliano Zapata, e inquirirle sobre su propuesta, a lo que el investigador norteamericano respondió con el siguiente texto:

 “Estimado Sr. Lavín,

 Le agradezco mucho su mensaje, con tanta información y posibilidades tan interesantes. Como Ud. dice, de la posibilidad de que Carrasco, Ávila Díaz y Felipe Fuentes fueran autores o coautores del Plan de Ayala, yo hace 50 años había leído en el libro de Ambrosio Figueroa Uriza. Pero no sabía yo nada de los descubrimientos más recientes y tan impresionantes. Claro, para llegar al grado de declarar que ya sabemos por cierto quiénes eran los autores del Plan, es decir, todos que tomaron parte y cuál parte, tenemos mucho más investigación que hacer. Y esta clase de investigación no se puede hacer ni sencilla ni rápidamente. Será un trabajo largo. Dudo que yo viviera tanto para ver un resultado que se pudiera llamar definitivo. Por eso precisamente, los cronistas son esenciales, pues están en el medio de los dichos, los cuentos y las historias orales que a veces conducen a los archivos locales, aún familiares, por humildes que sean, que de repente echan una luz maravillosa sobre aquellas relaciones hasta entonces perdidas en la oscuridad; además, los cronistas son más que una persona, que tarde o temprano va a dejarnos por otra vida, sino una institución prácticamente inmortal de la historia local.

 “Además, me parece absolutamente razonable lo que aquí se propone a discutir e investigar, si letrados (intelectuales) del Estado de Guerrero, entonces sin duda mucho más numerosos y militantes que los del Estado de Morelos, tenían influencia, participación y autoría misma en el Plan de Ayala. Por tanto movimiento suriano entonces, de gente, de comercio y de luchas socio-políticas, deber haber habido mucho contacto entre Iguala, Jojutla y Cuautla, y bien puede ser que Carrasco redactó el documento que al final fue firmado en Ayoxustla y publicado en El Diario del Hogar. Debo decir que no veo cómo Carrasco o Ávila Díaz pudiera haber sido maestro de Zapata; esto es increíble, si Zapata nació, como casi todos aceptamos, en 1879, y aquellos guerrerenses no se refugiaron en Villa de Ayala hasta 1900-1905. Debo decir también que según mi entender, el Plan de Ayala no es por nada la base del Artículo 27 ni de la Ley Agraria. De hecho, yo insistiría que toda la relación entre tierras y pueblo, o sea comunidad agraria, que se toma como fundamental en el Plan de Ayala y la Ley Agraria de la Revolución del Sur, que se puede leer en mi libro, no fue aceptada, sino fue anulada por el Artículo 27 y la Ley Agraria del régimen de la Constitución de 1917.

“Dicho todo esto, sí, me interesa mucho el manuscrito que Ud. va redactando. Pero con mucha pena le debo confesar que ya no tengo tiempo para seguir estos temas tan interesantes. Pronto voy a cumplir 75 años. Tengo ocho libros que escribir, que antes no podía tratar por muchas distracciones de la vida y del trabajo docente. Hace 50 años yo dejé de concentrarme en la historia del Sur. Todavía me interesa mucho, a veces me apasiona. Pero con mis años, a fin de concentrarme en todo el trabajo que todavía tengo que hacer, todo sobre la historia de movimientos en el estado de Veracruz, me encuentro obligado a practicar el triage, o sea sacrificar o dejar a lado cosas que me daría mucho gusto estudiar, para cumplir con deberes intelectuales mayores.

 “Como Ud. sabe, ya hay varios historiadores mexicanos bien preparados para tratar esas cuestiones, del Plan de Ayala y de las varias leyes agrarias. En los EE. UU. AA, recomiendo al Prof. Emilio Kouri, del departamento de historia de la Universidad de Chicago, quien está en medio de una investigación profunda de pueblos y tierras. Cualquier de ellos pudiera tomar parte mucho mejor que yo en la clarificación de las cuestiones que Ud. propone.

Nuevamente gracias por haberme mandado estas noticias tan interesantes.

Saludos cordiales”.

J. Womack. (correo enviado el 15 de julio de 2012)

 El aguerrido cronista, le contestó en la misma fecha de la siguiente manera:

 “Sr. J.Womack.

Carrasco nació el mismo año que Zapata y se dice que le dio algunas clases al caudillo ya adulto. Lo que sí está documentado en Morelos es que Ávila Díaz si le dio clases a Zapata cuando este estaba oculto en Villa de Ayala igual cuando Zapata era adulto joven.

Carrasco llegó a Chilpancingo Guerrero de semanas de nacido, el nació en Mazatlán Sinaloa, después se instaló como abogado en Iguala.

Con afecto y gracias por su tiempo y contestación.

Sigo agradecido y a sus órdenes”.

Carlos Lavín Figueroa

El cronista hace algunos comentarios que amplían la discusión: 

“En cuanto a quienes y cuales tomaron parte el en documento, le aclaré a Womack en otro correo que lo que hizo Montaño fue trabajar en el documento de Carrasco haciéndole algunas ligeras modificaciones por orden y con las ideas del propio Zapata, no de él (Anita Aguilar y Rosalind Rossof en “Así se firmó el Plan de Ayala”), de ahí resultaron las frases confusas y errores gramaticales en el documento final, estas modificaciones fueron en razón de adecuarlo a las circunstancias cambiantes del momento para poder publicarlo. Pero el documento conservó su espíritu de justicia y legalidad propio de la redacción de un abogado. La tropa zapatista vio a Montaño trabajando en el documento y que además fue él quien lo leyó en la proclama y de ahí resulto la confusión de que él había sido el autor… él no lo negó.

“Notas: Womack menciona en su libro y en este su correo electrónico a Felipe Fuentes, como coautor del Plan, su nombre real es Fidel Fuentes, quien muy posiblemente tuvo alguna participación en la idea, pero no estuvo presente en la redacción del documento. Lo que sí está documentado es que Salustio Carrasco con una copa de coñac en la mano dictó a Ávila Díaz durante tres noches este Código Agrario y fue este último quien lo escribió de su puño y letra. Y también por confusión, Womack, menciona a Ambrosio Figueroa Uriza como autor del libro “Ciudadanos en Armas” cuando el nombre es Arturo Figueroa Uriza pariente del propio Ambrosio.  Entiendo que Womack menciona que la base del Articulo 27 de la Constitución y de la Ley Agraria; es todo lo relacionado entre tierras y pueblo, o sea comunidad agraria, que esto, es lo que se toma como “fundamental” del Plan y dichas leyes, dicho de otra manera; del problema agrario surge todo; Plan, Articulo 27 de la Constitución de la República y Ley Agraria, en lo que estoy total y absolutamente de acuerdo”. Carlos Lavín Figueroa.

                     

El tema está en el tapete; Lavín plantea reivindicar a Salustio Carrasco Núñez como el verdadero autor del Plan de Ayala y será el trabajo de investigación histórica el que nos permita certificar tal aseveración.  Por lo pronto Womack, por decisión propia, está fuera de la jugada.

Mientras esto se aclare, esperamos saludar al cronista de Cuernavaca, Morelos, en el XXXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, que se celebrará en el valle del Évora del 25 al 29 de julio de 2012.

 

  

 

   

 

                

 

Peregrinar a los Santuarios Sinaloenses

Deja un comentario

Documentalias

Revista Digital- Nº 27 – Jueves 5 de Julio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Peregrinar a los Santuarios Sinaloenses

Gilberto J. López Alanís

Peregrinar para solicitar un milagro, pagar una manda por el favor recibido o andar en procesión para celebrar alguno de los rituales  religiosos, es y fue disciplina de muchos pueblos.

 La peregrinación como expresión colectiva e individual, está documentada en Sinaloa desde los primeros tiempos de la presencia jesuita, en el siglo XVI. Sin embargo, ¿peregrinaban los pueblos prehispánicos de origen mayo y yaqui?

 La respuesta es que si; originalmente somos un pueblo peregrino y el documento de “La tira de la peregrinación”, en el cual nos señalan un lugar y un grupo humano generando una deidad, nos remite al sentido que estamos comentando.

 Hay que señalar que al peregrinar se sale de una situación y se coloca el peregrino ante otra mejor. La liturgia católica es generosa con esta acepción, al atribuirle resultados espirituales de consideración. “Es buscar la razón de la propia vida o bien un retorno a su fuente, que las diversas culturas de los pueblos han puesto en el centro de la tierra o en un lugar escondido, remoto, elevado o misterioso”. Y todavía más: “Peregrinar es desligarse de las ataduras, dejar lo caduco, alejarse de cuanto parece estorbar y volver al punto de partida; buscar lo que eleva y trasciende”. (Parra Sánchez, 1996)

 Así que peregrinar en los espacios de la naturaleza sinaloense de carácter prehispánico, fue buscar la renovación de la vida; viajar  al encuentro del ideal puro de la cultura nativa, así, se juntaban en grandes grupos para la recolección de la pitahaya, en celebración festiva, invocando a una deidad con forma humana, a la cual ofrecían ofrendas. Aparte, los niños recibían por tradición oral conocimientos sobre su cultura. Era una especie de carnaval, anotaron los padres jesuitas.

 El tema ha sido escasamente asumido por los historiadores locales, aunque no soslayado por investigadores de la cultura de otros tiempos y nacionalidades.

 Ya Martín Pérez, en sus primeros escritos sobre la Provincia de Nuestra Señora de Cinaloa, apuntó lo siguiente:

 “El Domingo de Ramos, me hallé en Ocoroni, pueblo de muchas palmas. Bendijeles hartas cargas de ellas que trajeron y cada uno llevó su palma para guardarla. Díjeles lo que significaba la ceremonia, y lo que había pasado aquel día, y al tiempo de la procesión comenzaron a tender mantas en el suelo y no me dejaron poner un pie en él en toda ella. Después fui a la villa adonde estaba el padre Tapia ofreciéronse los de ella y de otras partes, en particular algunos individuos de Culiacán que habían venido por acá a tener las pascuas con algunos cantores con los cuales se celebró el Oficio dela SemanaSantay Pascua como mejor pudimos con su monumento. El Jueves Santo hubo su Pasión en la cual se llevó un Cristo grande que movió a mucha devoción a los indios. Acabadala Pasiónles dio gana de azotarse a algunos maestros de ellos y también hicieron su procesión aunque pequeña si hubiera recaudo fueran muchos más…Predicóselesla Pasiónen su lengua y declarándoseles los misterios en ese santo tiempo” (Annua de 1594)             

 Así que peregrinar o andar en procesión, es también acudir al templo o santuario, y es una tradición cultural que se mantiene en los pueblos sinaloenses.

 ¿Donde? ¿Con que objeto? Empezaré informando que en el año de 1994 se editó el libro “La Ruta de los Santuarios en México”, con un prólogo de don Andrés Henestrosa, donde abunda con sabias palabras sobre los templos y los santuarios, con un epígrafe lleno de fe:

 

¡Adiós Cristo milagroso!

¡Adiós brillante lucero!

¡Adiós santuario dichoso,

Hasta el año venidero!        

 

 Templo de Nuestra Señora del Rosario, Guasave .

El contenido del libro recorre los Santuarios de México, y en lo que respecta a Sinaloa, me tocó colaborar  reseñando el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, de Guasave, anotando que su festividad  inicia el primer domingo de octubre y dura varios días, con peregrinos de toda la geografía sinaloense, nacionales y del extranjero, principalmente de las costas californianas. Aparte de incluir el origen de la imagen de bulto, adorada.

   

Imagen de Nuestra Señora del Rosario de Guasave

Luego comenté lo referente al templo de San Miguel Zapotitlán en el municipio de Ahome, levantado en honor de la Virgen de Santa Loreto, San Juanito y el Arcángel San Miguel, aderezado con una leyenda de origen mayo y algo del ritual.

Me ubiqué después en Tacuichamona, originalísimo pueblo de origen prehispánico de traza circular, con su festividad que data desde 1656, esta se inicia el martes de carnaval con Las Tenanchis; se organiza procesión del aprendimiento de Jesús y termina con una gran fiesta.      

Reseñé, en esa edición la fiesta de la Virgen de la Candelaria en el pueblo de Quilá, de la cual se cuenta que fue traída por misioneros franciscanos en 1685, primero bajo la advocación de la Virgen de Loreto y hoy de la Candelaria.    

  

Virgen de la Candelaria en Quilá

Estos son los templos más tradicionales de Sinaloa, aunque en la actualidad otros han adquirido esta categoría, como el de la Virgen de Guadalupe en La Lomita en la ciudad de Culiacán.

———————————————————————–

Dr. Manuel Maldonado Koerdell (1908-1972-3 )

Deja un comentario

 

Documentalias

Revista Digital- Nº 26 – Jueves 28 de Junio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Dr. Manuel Maldonado Koerdell (1908-1972-3 )

 

(Foto proporcionada por Yolanda Espinoza, del Archivo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN)

(Foto proporcionada por Yolanda Espinoza, del Archivo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN)

Gilberto J. López Alanís

 Eduardo Koerdell, vivió en Mazatlán, falleció en Culiacán en el año de 1890, originario de Cassel Alemania,  hermano de Federico del mismo apellido y a la sazón dueño de la prestigiada Botica Alemana ubicada en el centro histórico de Culiacán, la cual fue vendida a finales del año de 1891 a los farmacéuticos Miguel Ponce de León y Julio G. Arce, en $5,500.00 pesos. Existió otra Botica Alemana en Mazatlán, propiedad del mismo Federico Koerdell, ya que este extendió una constancia de prácticas al farmacéutico Miguel Ponce de León desde el puerto en el año de 1891.

 

Documentos de la familia Koerdell en la Colección del Dr. Ramón Ponce de León, AHGS

Documentos de la familia Koerdell en la Colección del Dr. Ramón Ponce de León, AHGS

 Federico Koerdell, con estudios de farmacia en Alemania y ratificados en el Colegio Rosales de Culiacán, tuvo otros hermanos y una  hermana, además trabajó en la fábrica de hilados y tejidos de la familia Redo de la Vega.

 De esa línea de parentesco es Manuel Maldonado Koerdell, por línea materna, por la paterna, lo Maldonado de San Ignacio, lo emparenta con un apellido de amplia resonancia en la ciencia y las actividades políticas de Sinaloa y del país.

 Este destacado hombre de ciencia, nació en Mazatlán, Sinaloa, en 1908 y falleció en la Ciudad de México en 1972(3). Cursó Biología marina, Geografía y Lenguas en la Universidad Nacional; Zoología, Anatomía comparada de vertebrados, Bioquímica e Historia de la biología en las universidades de California y Washington.

 Obtuvo el doctorado en Filosofía (Zoología histórica como minor) en la Escuela de Graduados de la Universidad de Kansas.

 Durante 11 años (1928-1939) dirigió laboratorios de análisis clínicos y productos biológicos en instituciones públicas y privadas. Impartió cátedra de su especialidad (1934-1955) en las escuelas nacionales de Ciencias Biológicas del IPN y Antropología, en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, y en el México City College.

 Fue jefe de la Sección de Historia Natural del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León (1944), investigador del Instituto de Geología (1950), jefe del Departamento de Paleontología de la Gerencia de Exploración de Petróleos Mexicanos (1951-1952), paleontólogo de la Dirección de Prehistoria del INAH (1952-1955), geólogo de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (1954), Secretario del Comité del Centenario de El origen de las especies (Sociedad Mexicana de Historia Natural, 1959) y del Comité Panamericano de Ciencias Geofísicas (Instituto Panamericano de Geografía e Historia 1960-1970), Secretario General y Editor de la Unión Geofísica Mexicana (1960-1972).

 Editor del Boletín del Instituto de Investigaciones Científicas (Universidad de Nuevo León, 1944), del Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros (1949-1952), de los Libretos-guías para las excursiones del XX Congreso Geológico Internacional (1956), del Boletín Aéreo de la Secretaría General del IPGH (1959), de Geofísica Internacional (1961-1972), de las publicaciones del Plan Piloto de Ecuador (IPGH, 1960) y de los Anales del Instituto de Geofísica de la UNAM (1962-1972).

Cuarenta y ocho veces representó al Instituto Panamericano de Geografía e Historia en reuniones científicas internacionales; participó en misiones de la Organización de Estados Americanos y fue consultor de varios gobiernos extranjeros. Desde 1955 fue investigador del Instituto Nacional de la Investigación Científica y en 1956 secretario del Comité Panamericano del Año Geofísico Internacional.

 Su abundante producción se halla dispersa en las publicaciones técnicas y científicas: Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural: II (1, 2 y 4), III, IV, V, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIV, XV y XVIII; Revista Mexicana de Estudios Antropológicos: IV (3) y XIII (1), Boletín de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas: 1 y 3; Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas: V (3-4), y VII; Boletín Bibliográfico de Antropología Americana: VI (1-3), IX, X y XI; Universidad (Monterrey): 3; Natural History Miscellanea: 23; Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros: I, III (5-6), VI 3-4), X (5-6), XIII (7-8) y XV (11-12); Servicio de Información (PeMex): 77; Ciencia X (3-4) y 7-8), XI (7-9) y XVI (1-3); Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; LXVI (1-2); Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana: VIII; Bulletin of the Geological Society of America: 68; Bulletin Vulcanologique: 1er. II, ts. XXI y XXVIII.

 También en el Boletín Bibliográfico de Geofísica y Oceanografía Americanas: II; Boletín Aéreo del IPGH: 10; Anales del Instituto de Geofísica: 11, 13 y 15; Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia: II, III y VII; Anuario de Geografía, 1969; Historia Mexicana: 2 (1); The Chicago Naturalist: VIII (3) y IX (3); Copeia: 2; Técnica: 1; Anthropos: I (1); Memorias y Revista de la Academia Nacional de Ciencias: LVI (2-3); Contributions from the Cushman Foundation: IV (4); Journal of the Washington Academy of Sciences: 43 (10); Acta Zoológica Mexicana I (7); Memorias del INAH: V; Publicaciones de la Dirección de Prehistoria (INAH): 1; Tlatoani: 8-9; Revista Cartográfica del IPGH: 7 (7) y 8 (8); Geofísica Internacional (con F. Mooser): I (1); Gaceta UNAM: XVII (10) y XIX (1); y Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, 1970.

 Existen otros trabajos suyos en México Prehispánico (editado por E. Hurtado, 1946), Homenaje al Dr. Alfonso Caso (1951), 18 de marzo. La vida petrolera mexicana (1952), Memoria de la Primera Convención Interamericana de Recursos Minerales (1953), Los estudios sobre los recursos naturales de las Américas (4 tomos, 1953), Proyectos 29 del Programa de Cooperación Técnica de la Organización de Estados Americanos (1956), Congreso Geológico Internacional, XXa. Sesión (1956), Proceedings of the Xth Pacific Science Congress (Honolulu, 1961), Memorias del Primer Coloquio Mexicano de Historia de la Ciencia (1964) y Conference on Solid-Earth Problems. Working Documents (Buenos Aires, 1970). Se publicaron de él en tomos individuales: Manual de laboratorio para anatomía comparada (1940), Bibliografía geológica y paleontología de la América Central (publicación 204 del IPGH) e Informe sobre la situación de los trabajos geofísicos de los países centroamericanos (publicación 290 del IPGH).

 Hizo las notas mexicanas para el Léxico internacional de estratigrafía (París, en prensa en 1974) y coordinó los artículos de Geociencias para la Enciclopedia de México. Tradujo al español el texto Geografía de plantas y animales, de Marion I. Newbigin (1949).

 

En 1954 hizo una donación importante a la Biblioteca Rafael García Granados, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, y sus estudios sobre la Comisión Científica del Segundo Imperio son importantes.     

 

Sus alumnos fueron brillantes científicos de la UNAM y del IPN y su legado se conserva en su obra. Destacamos la creación de la Medalla “Manuel Maldonado Koerdell” por la Unión Geofísica Mexicana.

 Esta medalla se otorga mediante concurso cada dos años, en años impares, a convocatoria de la mesa directiva de la Unión. La convocatoria contempla que los candidatos deben ser nominados por un miembro de la Unión o por una institución de investigación y/o educación superior del país. La carta de presentación debe incluir una explicación razonada de los méritos del candidato. El jurado lo nombra la mesa directiva de la Unión y en el dictamen se toma en cuenta primordialmente la investigación hecha en México por el candidato, el impacto científico de su línea de investigación y la labor docente desarrollada.

 Estos son algunos aspectos de la producción de tan significado mazatleco, que recordamos  con orgullo.

Cuando administrar a los naturales era cuestión de manuales/1740

Deja un comentario

Documentalias

Revista Digital- Nº 25 – Jueves 21 de Junio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Cuando administrar a los naturales era cuestión de manuales/1740

 Gilberto J. López Alanís

 En el concepto o categoría histórica de Sinaloa prehispánico, se ha documentado la presencia de una importante población en tres zonas que se conocieron como  Chiametlán,  Culiacán y Sinaloa, concebidas como divisiones indígenas del territorio, separadas por la presencia de grupos de diferente filiación lingüística y el impacto de las corrientes ribereñas.

A partir de aquellas divisiones, en los informes coloniales se señalaron la existencia de tres provincias con los mismos nombres, sin embargo, a partir de 1530 con el violento fragor de la ocupación territorial; la apertura de caminos; la cesión de tierras y pobladores en encomienda; la venta de naturales marcados y esclavizados;  las nuevas enfermedades  y la lucha personal por el dominio de lo descubierto y conquistado, dejaron una estela de destrucción que mermó notablemente  la población nativa. Algunos historiadores señalan que se generó una debacle poblacional.

Después de lo anterior, las contiendas en los grupos dominantes por administrar la mano de obra nativa, tienen larga data, se generan desde el momento mismo de la formación espacial, con la entrada de Nuño Beltrán de Guzmán al territorio de lo que actualmente es Sinaloa y la implantación de los servicios personales. Esta trata fue denunciada por Alvar Núñez Cabeza de Vaca en sus “Naufragios”

La derrota política de Nuño, con un juicio de residencia a cuestas,  y el regreso  de Hernán Cortés como Capitán General de la Nueva España y Marqués del Valle de Oaxaca, fragmentó al grupo que forjó la primera poblazón del Occidente Mexicano.

En ese contexto con una serie de expediciones buscando las famosas Siete Ciudades Doradas, y la posterior formación de los espacios misionales de impacto jesuita, se amplió el conocimiento territorial norteño con un concepto de frontera estableciendo los presidios militares.  

En todo este transito histórico, se tuvo la evidencia de que los naturales de Zynaloa, fueron sujetos de administración pública; y no solo en lo material a través de los servicios personales, o la contratación mediante un salario en las explotaciones mineras, sino que también en lo religioso, que muchas veces redundó en lo espiritual.

 Todo este rodeo es para entrar al tema central de un documento, del cual conozco veinte paginas en internet,  resguardado en Biblioteca Pública del Estado de Jalisco y en proceso de digitalización por la Universidad de Guadalajara, cuyo título es: “Manual para administrar a los indios del idioma cahita los santos sacramentos…” del SJ. Diego Pablo González,  impreso la ciudad de México el año de 1740.   

 

Contiene, una dedicatoria al patriarca señor San José, de parte del Alférez D. Sebastián López de Guzmán, y Ayala, que lo sacó a la luz, es decir, pagó su edición.

En su interior aparece una imagen del invocado patriarca, arropando al niño Jesús, desnudo ante el mundo, pero protegido por el padre amoroso.

 

La dedicatoria abunda sobre los favores recibidos, y expresa, por el alférez, que sería negligente si no le dedicara este libro. Y dice más; se muestra interesado en el trabajo de su autor (que no menciona), misionero de la Compañía de Jesús, en la administración de los santos sacramentos a los “miserables indios” Zynaloas.  

El discurso del alférez es proclive y sumiso a la Jerarquía simbólica de la Sagrada familia; se declara además,  “esclavo” de San José, y un simple instrumento de esta deidad católica y cristiana.

Su fidelidad al patriarca es extrema ya que declara que: “…que no a otras, sino a vuestras aras debiera ser ofrecida, y más cuando, Santísimo Patriarca, no solo yo, sino las criaturas todas deben estar debajo de vuestro dignísimo patrocinio”.

Pero no osa adjudicarse tal propuesta sino que la deriva a “los sabios ciudadanos investigadores de vuestras singulares excelencias, ser tan universal a todo lo criado, que a manera del mayor entre los planetas el Sol, no hay Reino, Provincia, Ciudad, Palacio, rico ni pobre, a quienes no acaloricen y refrigeren los benéficos rayos de su influencia”.

En este año que se celebra el cincuenta aniversario del municipio de Salvador Alvarado, con su cabecera municipal en la ciudad de Guamúchil, es pertinente anotar que Don Sebastián Antonio, llegó a San Pedro de Guamúchil en 1709, se dedicó a la explotación de grandes extensiones de tierras convirtiéndose en importante miembro del selecto grupo militar de la región, y heredero de las contiendas entre los propios militares y los cuadros jesuíticos por el dominio de los nativos para sus diferentes proyectos; los cuales quedaron nítidamente expuestos en el “Apologético Defensorio y Puntual Manifiesto…” compuesto por el SJ. Francisco Xavier de Faria en 1657.

Sin embargo en 1740, a 27 años de la expulsión de los cuadros jesuitas de las posesiones españolas, al alférez le pareció adecuado este “Manual para administrar a los Indios del Idioma Cahita…”, edición bilingue “Escrito por dentro y por fuera, puesto que contiene dos idiomas y sellado con los siete sellos de otros tantos sacramentos, para cuya administración se adereza”.

Hay que anotar que como alférez real, se  estableció en el predio de Yacochito. Veinte años después, en 1729, compró a la viuda del capitán Gámez de Maldonado, doña María de Soberanez el sitio de Guamúchil. En 1745, por escritura pública mancomunó los dos predios con un total de dos sitios y medio de ganado (4,387 hectáreas). En 1747 falleció, cuando se desempeñaba como capitán General del Presidio de San Felipe y Santiago de Sinaloa.

Con respecto al manual, su utilidad se valora en la vida cotidiana de su tiempo, ya que contiene, un confesionario, breve modo que usan los enfermos. Breve forma de administrar el Sacramento de la Eucaristía. Breve forma de enterrar a los adultos. Breve forma de enterrar a los párvulos. (Según la ficha publicada en la página de la Universidad de Guadalajara y la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco “Juan José Arrerola”, en el apartado de Lenguas Indígenas Nº 50, con Número de referencia 56).

Es un manual para lo extremoso de la vida, para cuando esta termina y deja paso a la muerte; para esos momentos donde se necesita trasmitir la resignación y fomentar la tranquilidad de la paz alterada.

Es un manual producido en el contexto de una violencia emanada de los combates y represiones por las  rebeliones indígenas en el noroeste, donde la hambruna está presente; rebeliones documentadas por José Luis Mirafuentes Galván (1993), donde hablan los padres misioneros de que los naturales “andan con las armas en la mano y están con el freno totalmente roto” (1739). Aparte de los puntos de vista de los padres misioneros sobre los alzamientos de 1740, los cuales fueron tomados en cuenta (1741). También la petición jesuítica sobre la destitución del alcalde mayor de Sonora por abusos y malos tratos que repercutían hasta Sinaloa (1742). O la sintomática notica del indulto y perdón otorgado a yaquis y mayos (1741).

Incluyo un breve texto sobre el tema, para ilustrar tan relevante caso: “En el contexto de la rebelión de 1740, el 25 de junio en Tehueco en el río Fuerte, el misionero Valladares intentó hablar a los centenares de indios que rodearon el pueblo en son de guerra, pero después de que rompe el cerco un contingente español de 36 hombres armados y se retira hacia El Fuerte, queda solo en el pueblo. Los indios, luego de despojarlo de la sotana y la ropa, le pusieron un calzón de gamuza y un cotón para trasladarlo al monte donde lo escarnecieron con injurias “y con bailes tan torpes y deshonestos que le obligaron a taparse la cara con las manos, las que con fuerza le quitaban para que viese las torpezas”, hasta llevarlo mofándose de él a Mochicahui, donde lo entregaron al jesuita Mazariegos”. (Ignacio Almada Bay, José Marcos Medina Bustos y María del Valle Borrero Silva Profesores–investigadores del Programa de Historia Regional de El Colegio de Sonora, en Región y Sociedad. V.19 n.spe México  2007.

 

 Por ello es sintomático que este Manual fuera promovido por un alférez, al amparo de una figura central y fuerte el señor San José; el Sol según su promotor y Taa, en la lengua nativa.        

               

 

 

Older Entries Newer Entries