DOCUMENTALIAS

Revista Digital- Nº 13 – Jueves 1° de Marzo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

 

Dr. Alejandro Celis Salazar
(1908-1971)

Gilberto J. López Alanís

Al abrirse la Cátedra Magistral “Dr. Alejandro Celis Salazar”, en el Colegio de Sinaloa, ubicada tal institución en la ciudad de Culiacán, surgió la duda de la veracidad sobre el dato del lugar de nacimiento del homenajeado. De inmediato las autoridades del Colegio se comunicaron con el Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa (AHGS), para que dentro de lo posible, se localizara el acta de nacimiento de tan distinguido galeno sinaloense.
La versión de que había nacido en el pueblo de Guadalupe de los Ríos en 1908, como aparece en las semblanzas en línea, no satisfacía a los que medianamente conocen la geografía serrana de la entidad, por lo que se llegó a la conclusión de que debiera ser Guadalupe de los Reyes, en el municipio de Cosalá.
En efecto, después de una acuciosa búsqueda en los repositorios del AHGS, se encontró el acta original, con los consabidos datos genealógicos que hoy ya conocemos y mostramos en el documento digitalizado.

(Acta Nº 39, de nacimiento de Alejandro Celis Salazar. Libro 554 de Guadalupe de los Reyes, Distrito de Cosalá, Sinaloa 1908, de la Serie Registro Civil. AHGS).

(Acta Nº 39, de nacimiento de Alejandro Celis Salazar. Libro 554 de Guadalupe de los Reyes, Distrito de Cosalá, Sinaloa 1908, de la Serie Registro Civil. AHGS).

Es considerado como uno de los principales promotores de la especialidad de neumología en México, junto con Donato G. Alarcón e Ismael Cosío Villegas, según lo asienta el Dr. Octavio Rivero Serrano, en su artículo en línea por la Facultad de Medicina de la UNAM, “Los pilares de la Neumología en México”, y del cual seguimos su línea argumentativa, con algunos cambios y añadidos.

Hospital de Huipulco, hoy Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias

Hospital de Huipulco, hoy Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias

Cuando se inauguró el Sanatorio de Huipulco en 1936, con Alarcón como director y Cosío como médico, aparece como uno de los tres médicos pilares de la especialidad. Su actividad de radiólogo en ese hospital, explica su interés por la investigación de nuevos métodos de exploración radiológica del tórax y los órganos contenidos en él, que le permitieron con el tiempo realizar una investigación que tuvo el reconocimiento de una primicia a nivel mundial.
Como ya hemos enunciado, nuestro personaje nació en el pueblo de Guadalupe de los Reyes en el Distrito de Cosalá, del Estado de Sinaloa, en 1908, el día 16 de marzo, sus padres fueron Luis Celis, natural de Talpa en el estado de Jalisco y su madre María Salazar originaria de Guadalupe de los Reyes, cuna de las correrías de Heraclio Bernal Zazueta, ultimado en 1888, apenas 20 años del nacimiento de este connotado científico.
Alejandro Celis fue un ciudadano de cultura serrana, de trato suave; dicen quienes lo conocieron que la primera impresión era la de un hombre áspero y seco, con gran interés por analizar los problemas sociales del país, y con una inquietud nata por encontrar nuevos caminos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades pulmonares. Es el mejor ejemplo de esa época de lo que puede hacer un investigador clínico.
Falleció en la Ciudad de México el 24 de Diciembre de 1971. En el gremio de los científicos mexicanos su deceso fue muy sentido ya que estaba en la cúspide de su producción como investigador clínico.
Integró la Sociedad Mexicana de Tuberculosis y estuvo en los inicios de ésta como Sociedad de Neumología, de la que fue su Presidente. Fue miembro de la Academia Nacional de Medicina. Joven aún, viajó con Cosío a New York para observar los hospitales de tuberculosos que eran de fama. En sus comienzos reconoció a Cosío como su maestro, no obstante que su personalidad y sus inclinaciones en la especialidad eran distintas. Sus conocimientos en la patología respiratoria no tuberculosa le valieron que Cosío le invitara como coautor del libro que ya he mencionado.
El centro de su vida como médico fue la medicina institucional; Celis permanecía desde muy temprano hasta comenzada la tarde en el Hospital General.
De sus reflexiones, surgieron varios de sus logros principales: uno, el haber previsto en 1961, que la especialidad iba a cambiar. No obstante la duda de algunos, tomó la medida de dedicar la mitad de las camas de la Unidad de Neumología, –que entonces tenía 200 camas—al internamiento y tratamiento de padecimientos pulmonares no tuberculosos. El Sanatorio de Huipulco cambió su nombre a Enfermedades Respiratorias varios años después. Este cambio adelantó al menos diez años a lo que después sucedió en todo el mundo.
Otra, que Celis fue un convencido de que la enseñanza y la investigación propiciaban una mejor medicina. Los médicos de la Unidad, siempre, deberían participar de la enseñanza y tener algún proyecto de investigación.
Sus 65 trabajos científicos publicados no revelan su calidad como investigador, ya que sus vuelos fueron mayores. Sus publicaciones sobre radiología experimental siempre fueron en el Acta Radiológica Escandinava. En 1946 obtuvo para México la prioridad mundial de un método personal para la Angiocardiografía, trabajo que a varios años de haber sido publicado, fue recogido por el libro editado en Europa para conmemorar los 100 años del descubrimiento de Roentgen, como una de las contribuciones mundiales en la investigación radiológica. De éste y otros trabajos recibió nueve premios de sociedades científicas.
Quizá su característica más trascendente fue su labor formadora como maestro; tuvo alumnos tan distinguidos como Carlos R. Pacheco y Raúl Cícero. El primero distinguido como cirujano y éste último que continuó sus líneas de investigación clínica.
Esta cualidad de maestro, junto con el interés por la investigación son las características de su vida. Formó en el sentido más amplio del término a los médicos cercanos a él. Sólo para proyectar su capacidad como formador de hombres menciono que del pequeño grupo cercano a él, tres fueron presidentes de la Academia Nacional de Medicina, siete fueron presidentes de la Sociedad de Neumología, uno llegó a Director del Hospital General, dos del Hospital de Tórax del Centro Médico Nacional, otro del hospital Gea González y otro del Instituto de Enfermedades Respiratorias. De ese grupito dos llegaron a ser directores de la Facultad de Medicina de la UNAM y uno a Rector de la UNAM. La formación que él les dio, fue sin duda algo especial.

(Escuela Nacional de Medicina, antigua sede de la Santa Inquisición)

(Escuela Nacional de Medicina, antigua sede de la Santa Inquisición)

Fue un humanista en vida cotidiana. Sus últimos meses los dedicó a las reflexiones que le surgieron de la vida del hospital en que vivió inmerso, considerando que gran parte de la patología que se observaba ahí era debida a las condiciones socio económicas de la clientela del mismo. Su monografía “Patología de la Pobreza”, que originalmente llevaría el nombre de “Patología de la Miseria”, la leyó en la ceremonia del día del médico, ante el presidente de la república dos meses antes de morir. Entonces era profesor investigador de tiempo completo en la UNAM, de los pocos profesores de carrera de la UNAM en el área clínica y estaba en trámite su nombramiento como Profesor Emérito.
El eminente miembro de El Colegio Nacional, Dr. Ruy Pérez Tamayo con respecto a la obra de Celis Salazar expresó lo siguiente:
“Uno de los artículos que más me han impactado como médico es el que escribieron en 1970 los doctores Alejandro Celis y José Nava, médicos del Hospital General de la SSA, lo publicaron en la Revista Médica del Hospital y se llamó “LA PATOLOGIA DE LA POBREZA”.

Cuando otro médico muy importante mexicano hizo en la revista nexos una reflexión sobre el artículo decía: “Aunque el contenido del artículo no era nuevo para la comunidad médica mexicana (especialmente para los que habíamos tenido contacto con los enfermos que acuden al Hospital General de la SSA), ni su estructura científica es particularmente admirable, la publicación del trabajo mencionado causó un impacto importante, que se ha ido agrandando con el tiempo”.

Pérez Tamayo resumió en estos términos el artículo: “Celis y Nava presentaron los resultados de dos estudios en que compararon las frecuencias de las principales enfermedades y de las causas de muerte en dos grupos diferentes de sujetos: por un lado, pacientes internados en el Hospital General de la SSA, y por el otro, en el primer estudio se incluyeron enfermos de la clientela privada de varios médicos que también trabajaban en el Hospital General, mientras que en el segundo estudio se usaron diagnósticos de sujetos examinados en compañías de seguros. En ambos estudios se llegó a las mismas conclusiones: las enfermedades que afectan y eventualmente matan a los pacientes del Hospital General de la SSA son diferentes a las que se diagnosticaron en sujetos de clientela privada o que pueden pagar un seguro de vida.

El factor que, en opinión de Celis y Nava, explica esa diferencia, es predominantemente económico: se trata de la pobreza.” (http://salud.edomex.gob.mx/cevece/patologia_pobreza.htm)