Documentalias

Revista Digital- Nº 19 – Jueves 10 de Mayo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

 Día de las madres en la Escuela del Cerro;  Los Mochis, Ahome, Sinaloa, 1951.

Para Doña Rosa Leyva Davison,

en el Día de Las Madres.

Gilberto J. López Alanís

El individuo debe saber que siempre llegará la oportunidad y la sorpresa; el asunto es estar preparado para recibirla. En estos días de Semana Santa en el seno de la convivencia familiar en la ciudad de Los Mochis, llegó a visitarnos “El Chindio”, Miguel Horacio Leyva Lara, tío de Sonia Romanillo, mi esposa.

Como siempre su charla es amena y llena de remembranzas del pueblo de Bajosori, municipio de Choix; en esta ocasión, nos sorprendió al desempacar documentos añosos que nos ilustraron sobre ciertos aspectos de la vida privada de la familia Leyva Lara, en el pueblo donde nació Rosa Amelia Leyva Davison, esposa de Tomas Romanillo Rodrigo, de grata memoria en Los Mochis.

Por supuesto que los intrincados vericuetos genealógicos de familias extendidas merecen explicaciones más detenidas, que en este espacio no es menester abordar, sin embargo, un documento nos mostró “Chindio”, que me encantó por su significación; “Ánfora de Pensamientos”, dedicado a las madres.

Vale la pena reseñar su contenido porque representa una etapa en el desarrollo de un centro educativo que impactó la vida social y cultural del norte de Sinaloa y sur de Sonora, el Centro Escolar del Noroeste, hoy convertido en institución marista. 

                                       

 

Abre “Ánfora de pensamientos” editada en el año de 1951, con Envío del profesor jalisciense Conrado Espinosa, para entonces director del Centro Escolar del Noroeste, institución educativa situada al pié del Cerro de la Memoria, a las orillas de la ciudad; lugar de correrías y travesuras infantiles, que escalábamos  hasta la cima, donde nos esperaba un enorme bloque armado de piedra, que coronaba un faro que alumbraba la ciudad cañera y que se tenía como referente por la navegación marina que atracaba en el puerto de Topolobampo, aparte como elemento orientador para otros medios de transporte.

Cerro de la Memoria en Los Mochis

Cerro de la Memoria en Los Mochis

 

Edificio inicial de la “Escuela del Cerro”

La vista desde el Cerro de la Memoria  es impresionante, el valle se extiende en su verdura, los canales de riego hoy convertidos en modernas rúas trazaban un sistema de flujo hidráulico que sostenía las extensas porciones de cultivos ejidales y pequeñas propiedades, donde la caña manifestaba su ruda presencia, aparte de los sembradíos de hortalizas y algunas gramíneas.

Ánfora de Pensamientos,digitalizada al conocerla, AHGS.

Ánfora de Pensamientos,digitalizada al conocerla, AHGS.

                                                      

En mi condición de niño joven, avisté la ciudad entera, magnífica, magnetizada con la luz intensa del medio día y arropada con el ámbar de los atardeceres, ante el sonido de La fábrica, como le decíamos al ingenio azucarero de la United Sugar Co.

El texto introductorio del profesor Conrado Espinosa, hombre que impulso la institución del día del maestro en Sinaloa, es claro y sencillo:

Envío

“Otro diez de mayo!/Vale decir: otro día de la madre/

Quiera el Cielo, señoras, que/ cada uno de vuestros hijos lo magnifique siempre, a cada Sol/ Que día a día hagan ellos el /”Día dela Madre” no con el agasajo solamente, sino con los hechos.

Que proclamen en las múltiples actividades de sus destinos, la vigorosa, pura y alta crianza que / en vuestro regazo recibieron.

Sois vosotras sementeras de la/ Patria y de la humanidad: / que vuestros frutos, sean grandeza del terruño /

y paz del mundo y, vosotras/ por ello “todas llenas de gracia”.

Ponemos en vuestras manos/devotamente, este haz de pensamientos, cierne de espíritus que siguen vuestro imán.

Dios os de sabiduría para que/podáis ser el Norte indefectible de vuestros hijos.

10 de mayo de 1951

Respetuosamente

Profr. Conrado Espinosa

Los niños de los diferentes grados plasmaron sus pensamientos con respecto a la madre, en el siguiente tono:

Primaria. Primer año; “Te prometo ser bueno y te ofrezco todo mi corazón” (Guadalupe Ibarra); “Madre, tu me quieres y yo también te quiero y siempre te querré” (Wilfredo Rico); “Madre, te prometo ser bueno y cuidarte como tu me cuidas” (C. Enrique Niño Ramos); Mamá yo seré bueno contigo y prometo regalarte buenas calificaciones y buena conducta” (Manuel Lugo V.); “Yo quiero a mi Mamá el diez de mayo y todos los días” (Manuel Pazos).

El conjunto de textos alusivos ala Madre, es variado; se alcanza a dilucidar que algunos fueron copiados de libros y revistas, otros se notan auténticos, pero el simple hecho de haberlos escogido para esta rústica publicación, manufacturada en los talleres del Centro Escolar del Noroeste, les da un valor generacional, que hoy refleja un sentimiento genuino.

Escojo uno por grado, para no extender el contenido de este artículo.     

Segundo año; “Madre, te ofrezco todo mi corazón porque eres buena” (Gregorio Martín del Campo).

Tercer año; “Madrecita, tu eres el ángel que siempre me has guiado por el camino del bien” (Paul Young)

Cuarto año; “Eres el ángel que nos guía por el camino del bien” (Carlos Hays). “Madrecita tu eres el ángel que me iluminas; tu eres el amor más grande del mundo” (Miguel Horacio Leyva Lara).

                                                      

Quinto año;  “Madre, eres el ángel que iluminas el escabroso camino de mi vida; tu vales para mi más que el mundo entero” (Jaime Ibarra).

Sexto año; “Madre, tu habitas en el cielo; tu hijo desde aquí te envía el corazón, ya que fuiste para mi un ángel tutelar” (Roberto Castro Gil). 

Con enorme emoción, los niños autores recibieron este tomito, amarrado con un cordoncillo que el tiempo (61 años), ha decolorado adquiriendo la sobriedad y pátina de tantos recuerdos.

Agradezco a Miguel Horacio Leyva Lara su generosidad de compartir estos recuerdos con el Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa; este conjunto documental ya es parte de un expediente familiar que se incorpora a los acervos de la institución como parte del patrimonio documental de los sinaloenses.