Dr. Manuel Maldonado Koerdell (1908-1972-3 )

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Revista Digital- Nº 26 – Jueves 28 de Junio de 2012, Culiacán, Sinaloa, México

Dr. Manuel Maldonado Koerdell (1908-1972-3 )

 

(Foto proporcionada por Yolanda Espinoza, del Archivo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN)

(Foto proporcionada por Yolanda Espinoza, del Archivo de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del IPN)

Gilberto J. López Alanís

 Eduardo Koerdell, vivió en Mazatlán, falleció en Culiacán en el año de 1890, originario de Cassel Alemania,  hermano de Federico del mismo apellido y a la sazón dueño de la prestigiada Botica Alemana ubicada en el centro histórico de Culiacán, la cual fue vendida a finales del año de 1891 a los farmacéuticos Miguel Ponce de León y Julio G. Arce, en $5,500.00 pesos. Existió otra Botica Alemana en Mazatlán, propiedad del mismo Federico Koerdell, ya que este extendió una constancia de prácticas al farmacéutico Miguel Ponce de León desde el puerto en el año de 1891.

 

Documentos de la familia Koerdell en la Colección del Dr. Ramón Ponce de León, AHGS

Documentos de la familia Koerdell en la Colección del Dr. Ramón Ponce de León, AHGS

 Federico Koerdell, con estudios de farmacia en Alemania y ratificados en el Colegio Rosales de Culiacán, tuvo otros hermanos y una  hermana, además trabajó en la fábrica de hilados y tejidos de la familia Redo de la Vega.

 De esa línea de parentesco es Manuel Maldonado Koerdell, por línea materna, por la paterna, lo Maldonado de San Ignacio, lo emparenta con un apellido de amplia resonancia en la ciencia y las actividades políticas de Sinaloa y del país.

 Este destacado hombre de ciencia, nació en Mazatlán, Sinaloa, en 1908 y falleció en la Ciudad de México en 1972(3). Cursó Biología marina, Geografía y Lenguas en la Universidad Nacional; Zoología, Anatomía comparada de vertebrados, Bioquímica e Historia de la biología en las universidades de California y Washington.

 Obtuvo el doctorado en Filosofía (Zoología histórica como minor) en la Escuela de Graduados de la Universidad de Kansas.

 Durante 11 años (1928-1939) dirigió laboratorios de análisis clínicos y productos biológicos en instituciones públicas y privadas. Impartió cátedra de su especialidad (1934-1955) en las escuelas nacionales de Ciencias Biológicas del IPN y Antropología, en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, y en el México City College.

 Fue jefe de la Sección de Historia Natural del Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo León (1944), investigador del Instituto de Geología (1950), jefe del Departamento de Paleontología de la Gerencia de Exploración de Petróleos Mexicanos (1951-1952), paleontólogo de la Dirección de Prehistoria del INAH (1952-1955), geólogo de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (1954), Secretario del Comité del Centenario de El origen de las especies (Sociedad Mexicana de Historia Natural, 1959) y del Comité Panamericano de Ciencias Geofísicas (Instituto Panamericano de Geografía e Historia 1960-1970), Secretario General y Editor de la Unión Geofísica Mexicana (1960-1972).

 Editor del Boletín del Instituto de Investigaciones Científicas (Universidad de Nuevo León, 1944), del Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros (1949-1952), de los Libretos-guías para las excursiones del XX Congreso Geológico Internacional (1956), del Boletín Aéreo de la Secretaría General del IPGH (1959), de Geofísica Internacional (1961-1972), de las publicaciones del Plan Piloto de Ecuador (IPGH, 1960) y de los Anales del Instituto de Geofísica de la UNAM (1962-1972).

Cuarenta y ocho veces representó al Instituto Panamericano de Geografía e Historia en reuniones científicas internacionales; participó en misiones de la Organización de Estados Americanos y fue consultor de varios gobiernos extranjeros. Desde 1955 fue investigador del Instituto Nacional de la Investigación Científica y en 1956 secretario del Comité Panamericano del Año Geofísico Internacional.

 Su abundante producción se halla dispersa en las publicaciones técnicas y científicas: Revista de la Sociedad Mexicana de Historia Natural: II (1, 2 y 4), III, IV, V, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIV, XV y XVIII; Revista Mexicana de Estudios Antropológicos: IV (3) y XIII (1), Boletín de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas: 1 y 3; Anales de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas: V (3-4), y VII; Boletín Bibliográfico de Antropología Americana: VI (1-3), IX, X y XI; Universidad (Monterrey): 3; Natural History Miscellanea: 23; Boletín de la Asociación Mexicana de Geólogos Petroleros: I, III (5-6), VI 3-4), X (5-6), XIII (7-8) y XV (11-12); Servicio de Información (PeMex): 77; Ciencia X (3-4) y 7-8), XI (7-9) y XVI (1-3); Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; LXVI (1-2); Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana: VIII; Bulletin of the Geological Society of America: 68; Bulletin Vulcanologique: 1er. II, ts. XXI y XXVIII.

 También en el Boletín Bibliográfico de Geofísica y Oceanografía Americanas: II; Boletín Aéreo del IPGH: 10; Anales del Instituto de Geofísica: 11, 13 y 15; Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia: II, III y VII; Anuario de Geografía, 1969; Historia Mexicana: 2 (1); The Chicago Naturalist: VIII (3) y IX (3); Copeia: 2; Técnica: 1; Anthropos: I (1); Memorias y Revista de la Academia Nacional de Ciencias: LVI (2-3); Contributions from the Cushman Foundation: IV (4); Journal of the Washington Academy of Sciences: 43 (10); Acta Zoológica Mexicana I (7); Memorias del INAH: V; Publicaciones de la Dirección de Prehistoria (INAH): 1; Tlatoani: 8-9; Revista Cartográfica del IPGH: 7 (7) y 8 (8); Geofísica Internacional (con F. Mooser): I (1); Gaceta UNAM: XVII (10) y XIX (1); y Anuario del Observatorio Astronómico Nacional, 1970.

 Existen otros trabajos suyos en México Prehispánico (editado por E. Hurtado, 1946), Homenaje al Dr. Alfonso Caso (1951), 18 de marzo. La vida petrolera mexicana (1952), Memoria de la Primera Convención Interamericana de Recursos Minerales (1953), Los estudios sobre los recursos naturales de las Américas (4 tomos, 1953), Proyectos 29 del Programa de Cooperación Técnica de la Organización de Estados Americanos (1956), Congreso Geológico Internacional, XXa. Sesión (1956), Proceedings of the Xth Pacific Science Congress (Honolulu, 1961), Memorias del Primer Coloquio Mexicano de Historia de la Ciencia (1964) y Conference on Solid-Earth Problems. Working Documents (Buenos Aires, 1970). Se publicaron de él en tomos individuales: Manual de laboratorio para anatomía comparada (1940), Bibliografía geológica y paleontología de la América Central (publicación 204 del IPGH) e Informe sobre la situación de los trabajos geofísicos de los países centroamericanos (publicación 290 del IPGH).

 Hizo las notas mexicanas para el Léxico internacional de estratigrafía (París, en prensa en 1974) y coordinó los artículos de Geociencias para la Enciclopedia de México. Tradujo al español el texto Geografía de plantas y animales, de Marion I. Newbigin (1949).

 

En 1954 hizo una donación importante a la Biblioteca Rafael García Granados, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, y sus estudios sobre la Comisión Científica del Segundo Imperio son importantes.     

 

Sus alumnos fueron brillantes científicos de la UNAM y del IPN y su legado se conserva en su obra. Destacamos la creación de la Medalla “Manuel Maldonado Koerdell” por la Unión Geofísica Mexicana.

 Esta medalla se otorga mediante concurso cada dos años, en años impares, a convocatoria de la mesa directiva de la Unión. La convocatoria contempla que los candidatos deben ser nominados por un miembro de la Unión o por una institución de investigación y/o educación superior del país. La carta de presentación debe incluir una explicación razonada de los méritos del candidato. El jurado lo nombra la mesa directiva de la Unión y en el dictamen se toma en cuenta primordialmente la investigación hecha en México por el candidato, el impacto científico de su línea de investigación y la labor docente desarrollada.

 Estos son algunos aspectos de la producción de tan significado mazatleco, que recordamos  con orgullo.

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Bertha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas, madre de Carlos Fuentes

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Revista Digital- Nº 20 – Jueves 17 de Mayo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

Bertha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas, madre de  Carlos Fuentes, y sus vicisitudes registrales.

 

Gilberto J. López Alanís

 

El cronista de Teacapán, Joaquín López, publicó en el semanario La Voz del Norte del 16 de mayo de 2011, referencias sobre el acta de nacimiento de Bertha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas, madre del escritor Carlos Fuentes Macías recientemente fallecido; en efecto, hurgando en los repositorios de la Serie Registro Civil del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, se constató el estado deplorable del citado documento. Tal registro se encuentra en el libro de la Oficialía del Registro Civil del Distrito de Mazatlán, con número de acta Nº 49 del año de 1909.    

Bertha Alejandrina Macías  Gutierrez, su madre, en Washington, D.C. (1935)

Bertha Alejandrina Macías Gutierrez, su madre, en Washington, D.C. (1935)

 

  Sin embargo, como los requerimientos institucionales del citado acto registral señalan la necesidad de hacer un doble registro, se recurrió al libro copiador depositado en la Oficina central del Registro Civil de la ciudad de Culiacán, que se encuentra hoy en el Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

 

 

(Acta Nº 49 del año de 1909 de Martha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas, en la Prefectura de Mazatlán Serie Registro Civil, Nacimientos, AHGS)

(Acta Nº 49 del año de 1909 de Bertha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas, en la Prefectura de Mazatlán, Serie Registro Civil, Nacimientos, AHGS)

 

El texto del acta contiene la característica de que encimado al apellido Macías, se anotó el de Gutiérrez, con una nota que validaba tal añadido, según el Oficial de Registro Civil mazatleco Manuel N. Oropesa, por lo cual se puede deducir que la mamá de Carlos Fuentes consideró que su nombre completo fue el de Martha Alejandrina Macías Gutiérrez Rivas. Con esto, el padre de Alejandrina incorporó sus dos apellidos a su descendencia. 

 

Rafael Fuentes, su padre, cen Washington,D.C. (1933)

Rafael Fuentes, su padre, en Washington,D.C. (1933)

Anota el cronista escuinapense que, los abuelos maternos de Carlos Fuentes, vivieron en el centro histórico del actual puerto de Mazatlán, y por vecinos tuvo a familias de raigambre mazatleca como los Watson, los Quijano, los Hass, los Estrada y otros.

 

Carlos con su hermana Bertha, en Washington,D.C. (1934)

Carlos con su hermana Bertha, en Washington,D.C. (1934)

Doña Bertha nació en la calle Principal Nº 558, hoy denominada  Belisario Domínguez, a media cuadra de donde vivió Genaro Estrada Félix, ilustre Secretario de Relaciones Exteriores y autor de la Doctrina Internacional que lleva su nombre.      

 

El sabroso relato del cronista de Escuinapa abunda de otras anécdotas sobre la trayectoria familiar de Fuentes, sin embargo, queremos anotar la enorme influencia que ejercen madres y abuelas sobre la formación de los niños sujetos a su entorno, y Carlos Fuentes no fue ajeno a esta circunstancia.

 

Incluyo el texto transcrito del acta de nacimiento de Bertha Alejandrina, para cerrar este artículo.

 

 

 

Al margen: 49 – Acta Número Cuarenta y Nueve.- Nacimiento de la C. BERTHA ALEJANDRINA MACIAS GUTIERREZ.

 

Al centro.- En la ciudad de Mazatlán a las 8 ocho horas de la mañana del día 1º. Primero de Febrero de 1909 mil novecientos nueve, ante mí Manuel N. Oropesa Oficial del Registro Civil compareció el ciudadano Manuel Macías Gutiérrez, originario de Guadalajara, vecino de este puerto, mayor de edad, casado, comerciante, vive calle principal número 558 quinientos cincuenta y ocho y presentó una niña viva nacida en la expresada casa a las 4 cuatro de la tarde del día 2 dos de enero último a quien pone por nombre Bertha Alejandrina Macías Gutiérrez, hija legítima del exponente y de su esposa la señora Emilia Rivas, natural de Álamos, mayor de edad. La niña presentada es nieta en línea paterna del finado Higinio Macías Gutiérrez y la señora Domitila Gutiérrez de Macías, natural de Jalos Totitlán, mayor de edad, viuda, vive en Agua Caliente, por la materna el finado Teodoro Rivas y la señora Josefa Gil de Rivas, natural de Álamos, mayor de edad, viuda, vive en Culiacán, fueron testigos de este acto los ciudadanos Juan de Dios López y Placido Guardado, naturales de esta Ciudad, mayores de edad, casados, empleados, domiciliados en la casa municipal. Leída la presente acta al exponente y testigos, ratificaron su contenido y firmaron.- M. N. Oropesa.- M. Macías Gutiérrez.- Juan de Dios López, Plácido Guardado.- E. R. Gutiérrez.- Vale.

 

Rúbricas.-   

 

 

 

  

El Lienzo

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Revista Digital- Nº 17 – Jueves 29 de Marzo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

El Lienzo
Órgano de la Asociación de Charros de Mazatlán, en 1939

MC. Gilberto J. López Alanís

Existió una revista dedicada a actividades de la charrería en Mazatlán, editada a partir de Mayo de 1939 en el puerto. Tuvo una periodicidad mensual bajo la dirección del Dr. José A. Solórzano.

                                            

                                                                                      

Una colección de El Lienzo, se encuentra en los repositorios del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, del primer ejemplar al número doce.
La revista contiene la visión publicitaria de esos años y fue calificada por sus editores como revista deportiva y social. En su primer número definen al termino la charrería lienzo como “…la valla a cuyo costado se hacen correr las reses, para ser derribadas por los charros en la difícil y peligrosa suerte de ‘el coleo’; nombre con el que se designa esa valla a cuyo costado los charros sufren caídas y golpes, así como también experimentan momentos de placer inolvidable al realizar satisfactoriamente la suerte intentada”.

                                                       

Inicia con una portada donde con un magnífico dibujo representa la suerte del coleo ante un lienzo charro que le da sentido al logotipo de la revista, en cuyo centro se colocó una fotografía en blanco y negro, donde el Dr. L. Andreu Almazán, Jefe del Departamento de Salubridad Pública, entregó un trofeo a la Asociación de Charros de Mazatlán, por su cooperación en la Exposición Agrícola y Ganadera que se efectuó en Mazatlán.
La revista de este primer número incluyó en la parte inferior el logo de la Asociación de Charros de Mazatlán, consistente en el dibujo de una herradura como marco al ancla marina que representó a las actividades marineras del puerto.

                                                                    

En la página dos de “Asuntos Oficiales”, se incluye el directorio de la Mesa Directiva, con sus socios activos, honorarios, adjuntos e infantiles.

                                                                                              

En la sección de ¡Charros! Cuidado con la cámara, se incluyen dos fotografías, en la parte superior una cola del Dr. Daniel Cárdenas Mora en su caballo “El Pajarito” y en la inferior al Sr. Don Antonio R. Pérez, Presidente de la Asociación, en traje de gala montando un magnífico ejemplar.
Según la información contenida en este primer número, existió un Rancho del Charro, donde se desarrollaron Festivales Charro-Sociales, con gran asistencia de familias, donde a la par se buscó despertar la vocación por la charrería, especialmente en los charritos y las chinitas.

                                                                                                                 

No debemos olvidar que el contexto de la aparición de la revista es de suma violencia en el sur de Sinaloa, un año antes había fallecido “Poncho” Tirado en un enfrentamiento con Alfonzo Leyzaola Salazar en Culiacán, por lo que esta revista se constituye en un marco adecuado para historiar aquellos acontecimientos que enlutaron a la entidad, en una lucha por la posesión de la tierra que tuvo amplias repercusiones.

                        

En este número se hace una crónica de la ceremonia conmemorativa del primer año del fallecimiento de Alfonzo Tirado y la colocación de una placa alusiva ante su tumba, por una generación de estudiantes de medicina que encabezó el joven egresado Enrique Peña Gutiérrez, de Mocorito.
Las actividades del Club Muralla, son reseñadas incluyendo una fotografía de María Luisa Primera, reina del Club, donde se comentó el baile del 29 de abril.
En fin, una revista que a los mazatlecos les trae recuerdos de diversa intensidad y que subiremos a la biblioteca digital de la institución.

Un sinaloense, autor del Plan de Ayala,Salustio Carrasco Núñez

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Revista Digital- Nº 16 – Jueves 22 de Marzo de 2012, Culiacán, Sinaloa, México.

Un sinaloense, autor del Plan de Ayala,Salustio Carrasco Núñez
(1878-1912)

Gilberto J. López Alanís

Se cumplieron cien años del fallecimiento de Salustio Carrasco Núñez, y esta remembranza centenaria, busca confirmar que este abogado y poeta de origen sinaloense es uno de los autores del famoso Plan de Ayala, enarbolado por el Gral. Emiliano Zapata en 1911.
Se tenía la referencia sin comprobar de que Salustio era de origen sinaloense, y con motivo de la celebración en el mes de julio de este año, del XXV Congreso Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas en el valle del Evora, el cronista morelense Carlos Lavín Figueroa solicitó información sobre la temática de tal evento.
Al desgranarse la plática, derivó hacia el origen de Salustio Carrasco y, ante la afirmación del cronista sobre su filiación sinaloense, se inició la búsqueda del acta de nacimiento en los repositorios del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.
En efecto, en el libro de nacimientos de la oficialía Nº 9 del Registro Civil del Distrito de Mazatlán, del año de 1878, se localizó el acta Nº 68 donde se asienta el nacimiento de un niño nacido vivo al que le adjudicaron el nombre de Salustio Carrasco, nacido el 15 de Febrero, hijo legítimo de Severo Carrasco Pérez y Francisca Núñes, el primero originario de Tabasco y la segunda de la villa de Cosalá.

Acta de nacimiento de Salustio Carrasco Núñez (Libro de la oficialía Nº 9 del Distrito de Mazatlán, Sinaloa, año de 1878, AHGS)

¿Pero quién fue Salustio Carrasco, que en estos tiempos se le reconoce tan significada autoría de un plan revolucionario zapatista?
Según información del periodista Luis Luna, el Lic. Salustio Carrasco Núñez fue exaltado por “Carlos Lavín Figueroa, originario del estado de Morelos, en homenaje realizado el martes 14 de febrero (2012), por la revista Revolución en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Social y el Consejo Ciudadano de Cultura Iguala A. C. en el panteón municipal; sitio en que se encuentra sepultado el abogado, poeta y escritor”.
Lavín Figueroa, retomó la información de Carlota Carrasco Miranda, hija de Salustio Carrasco, y con información de otras fuentes puede afirmar la coautoría del famoso Plan del Ejército del Sur, que tanto impacto causó en las filas revolucionarias del país.
Como refuerzo a lo anterior retomo parte de la entrevista realizada por el político guerrerense Lic. Píndaro Uriostegui Miranda, ex delegado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Sinaloa, al veterano de la Revolución Mexicana Amador Acevedo, publicada en “Testimonios del Proceso Revolucionario de México” del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, en 1987, y a la pregunta: ¿Cómo surgió el Plan de Ayala?, contestó de la siguiente manera:
“…platicando (con Maurilio Mejía, jefe del estado mayor de Zapata y sobrino del mismo)…me dijo: “mira, el Plan de Ayala vino de Guerrero, no lo hizo el profesor Otilio Montaño, lo trajo un señor Ramón Vicario de Quetzalapa…vino a ponerlo en manos de Zapata, pero al no encontrar a nadie me lo dio a mí y yo se lo entregué a Emiliano Zapata quien después de verlo, se lo envió a su compadre Otilio Montaño”. El documento iba oculto en el interior de un carrizo; cuando lo sacó Maurilio, Zapata le dijo que se lo leyera, gustándole de sobremanera; se entusiasmó mucho con ese documento, por eso se lo envió a Otilio, a quien le tenía mucha confianza. Salustio Carrasco de Iguala, Felipe Ávila de Tepecoacuilco y Félix Fuentes de Huitzuco, fueron los tres que redactaron el Plan de Ayala, lo hicieron en Guerrero y fue la causa de que Ambrosio Figueroa fusilara a Salustio Carrasco en Iguala…Otilio solo le quitó algunas cosas que no le gustaron. Te aclaro que la denominación de Ejercito Libertador del Sur ya venía en el Plan, por eso después fue adoptado por las fuerzas zapatistas”.
“Escasos días tenía el Presidente Francisco I. Madero en el poder y la proclamación del Plan de Ayala fue un reto al Presidente, una temeridad, un acto suicida para quienes lo redactaron y lanzaron. Este documento habría de cambiar radicalmente el concepto que se tenía de Zapata y de sus hombres, ya que aparte de marcar ideales agraristas entre otros, comprometía moralmente al caudillo para que sus tropas no cometieran excesos”, así se expresa el cronista Carlos Lavín Figueroa, en el Diario de Morelos, el 13 de enero de 2011.
Salustio Carrasco Núñez fue muy respetado por Emiliano Zapata, por haber sido su maestro entre 1900 y 1901; su vida literaria fue muy conocida en la villa de Ayala. Escribió sonetos, versos y poesía de carácter político-social y un gran monologo “Por la Justicia”. “El Gran Morelos”, fue recitado por él mismo en el “Teatro Carlos Pacheco” de Cuautla la noche del 29 de septiembre de 1900, haciendo arengas públicas de franca oposición al régimen porfirista. En junio 13 de 1911 en Iguala declamó ¡Pro Libertas! Dedicado a Francisco I. Madero, en una velada en honor y en presencia del candidato a la presidencia. Después Zapata y Madero rompen relaciones, en septiembre de 1911 Carrasco arremete contra Madero, en octubre son las elecciones, en noviembre Madero toma posesión, el 28 se firma el Plan de Ayala, en Diciembre 15 se publica y el 14 de febrero de 1912 fusilan a Salustio Carrasco, según cronología presentada por Lavín Figueroa.
El cronista concluye con lo siguiente: “Zapata y Carrasco apoyaron a Madero en su campaña presidencial. Cuando tomó posesión Madero, le enseñaron el Plan de Ayala antes de publicarse el 15 de diciembre (1911) expresando: “que lo publique para que la gente conozca a ese loco de Zapata”.
El Plan de Ayala sacudió al país, dio nuevo aliento a los revolucionarios de origen campesino y en Sinaloa influyó en dirigentes tan fuertes como el Gral. Juan M. Banderas, que se adhirió inmediatamente a sus postulados.
Sinaloa vivió el zapatismo y el Plan de Ayala dejó honda huella en la concepción de una Revolución que buscaba restituir las tierras a las comunidades indígenas, que se habían manifestado en el proceso armado.

                                             

Facsimilares de la portada del Plan de Ayala y su hoja final

Sirvan estas escasas pero notables referencias, para destacar la gran contribución de los sinaloenses en el proceso social de la Revolución Mexicana, de la cual tenemos que conocer más.

Primer Acta del Registro Civil de Sinaloa en 1860

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Revista Digital- Nº 1 – Jueves 1° de Diciembre de 2011, Culiacán, Sinaloa. México.

Primer Acta del Registro Civil de Sinaloa en 1860
Puerto de Mazatlán del Distrito de Mazatlán

Al margen: Presentación de Federico Enrique Pôrtener Vermooten y Florencia Picos Ríos.
Al centro: Número Uno. En el Puerto de Mazatlán a primero de Marzo de mil ochocientos sesenta, estando el presente Juez del estado civil en el despacho ordinario se presentaron Don Enrique Federico Pôrtener y Doña Florencia Picos, natural el primero de Holanda y la segunda de San Ignacio de este Estado, el primero de ejercicio comerciante de treinta y cinco años de edad y domiciliado en este Puerto lo mismo que la señora quien tiene de edad veintitrés años y manifestaron que pretenden contraer matrimonio. El primero de los contrayentes es hijo de D. Germán Rodolfo Pôrtener y de Doña Juana Vermooten. Sus abuelos paternos son Don Germán Gunther y Doña Juana Block y los maternos Don Enrique Vermooten y Doña Juana Van Veen. La señora Picos es hija natural de Don Cesáreo Ríos y de Dona Cecilia Picos y sus abuelos paternos Don Marcelino Ríos y Doña María Pedraza y los maternos Don Florencio Urive y Doña Juana Márquez. Fueron testigos de este acto por parte del primero los Ciudadanos Diego Peña y Oton Holtz y por la segunda Don Martin Echenique y Don Pedro Oriol, mayores todos de veinticinco años y solteros, comerciantes y sin generales los que juramentados en forma declararon unánimes y conformes: que conocen perfectamente bien a los pretendientes quienes no tienen ninguno de los impedimentos demarcados en el artículo octavo de la ley de veintitrés de Julio de mil ochocientos cincuenta y nueve y que por consiguiente están aptos para el matrimonio. En consecuencia se mandó fijar en los parajes públicos y acostumbrados de este lugar tres copias de la presente acta los que permanecerán por el término de quince días. Y para constancia la firmaron conmigo el único de los interesados que supo y los testigos. J. Antonio Aldrete. Enrique Federico Pôrtener. Diego de la Viña. Pedro Oriol. M. Echenique. Oton Holtz. Rúbricas.


SECCIÓN: REGISTRO CIVIL PERTENECIENTE AL FONDO SECRETARIA GENERAL DE GOBIERNO, LIBRO DE LA OFICIALÍA 09 DEL REGISTRO CIVIL DE MAZATLÁN, AÑO: 1860, ACTAS DE MATRIMONIOS.

*
Reconocimiento, Dispensa, Matrimonio y Nacimientos de la familia Pôrtener Picos en el puerto de Mazatlán, en el año de 1860

Gilberto J. López Alanís
El tema queda inscrito en un aspecto del Registro del Estado Civil de las Personas, servicio público organizado y otorgado por el Gobierno del Estado de Sinaloa, a través de una Oficina Central y sus 148 oficialías diseminadas en toda la entidad.

El valor social y la importancia del Registro Civil son sustantivos en nuestra formación como ciudadanos, porque permite el conocimiento de la personalidad de todos los miembros de una sociedad que ha formado un Estado que se reputa como Libre y Soberano a partir de la Constitución de 1831, así constatamos que esta definición importa desde el punto de vista público y privado.

El trámite del Registro Civil da seguridad y certidumbre, al infante, al púber y al joven, en ese curso de fortalecer la figura del futuro ciudadano y a la vez permite dar fluidez a las instituciones.

Este servicio público está reglamentado por una Ley que lo genera como institución, por consiguiente es producto de un estado de derecho que impacta en lo público y privado. Donde se otorgan derechos y se exigen obligaciones. Una premisa fundamental es la de que toda persona puede pedir testimonio o constancia de las actas del mismo, así como los apuntes y documentos con ellas relacionadas y los Oficiales del Registro Civil dotados de fe pública están obligados a proporcionarlos.

Ahora bien en el caso de las actas del Registro Civil del Estado de Sinaloa, que han alcanzado el rango de históricas, es decir que comprenden de los años de 1860 a 1929 las cuales se encuentran manuscritas en más de mil libros están depositados en este Archivo Histórico como patrimonio documental de los sinaloenses, donde los ciudadanos pueden solicitar su transcripción y certificación.

De los primeros documentos de este legado documental trata esta conferencia, y se refiere a la primera acta asentada en el libro del Registro Civil del año de 1860 correspondiente a la Oficialía de Mazatlán.

Es un caso único que concierne a la historia y la archivística de Sinaloa, y puede ser porque no, a la mexicana, el asentar en los dos libros iniciales de la institución sinaloense de Registro Civil, cuatro situaciones jurídicas de la información registral que definen el estatus ciudadano de una familia a mediados del siglo XIX.

Las situaciones a que me refiero se encuentran seriadas en documentos de presentación con fines matrimoniales; dispensa; el propio matrimonio y nacimientos que conciernen a la pareja formada por Enrique Federico Pôrtner y Florencia Picos, en el año de 1860 y sus hijos Catalina Victoria (1852), Teofilo Federico (1855) y Germán (1857).

Si a esto le aunamos el lugar, el período tratado, las motivaciones, el contexto, lo inaugural del hecho institucional, la diferencia de nacionalidades, la novedad transcontinental, lo distintivo de las lenguas maternas, en suma la heterogeneidad cultural, que en el caso sinaloense podemos conceptuar como resultado de un mestizaje nuevo; no cabe duda que estamos ante un conjunto documental único, con el cual se inicia la Serie Registro Civil del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.

Existe escasa investigación sobre el carácter de las fuentes manuscritas en Sinaloa, doy fe de la llevada a cabo sobre este aspecto de la archivística en 1995, con el auspicio de la prestigiada Fundación Mapre en la obra Fuentes Manuscritas para la Historia de Iberoamérica, Guía de Instrumentos de Investigación, donde se abordan algunas fuentes sinaloenses.

Antes de avanzar en el tema quiero dejar constancia de la motivación para plantear este ciclo de conferencias, denominadas “Tesoros del Archivo Histórico”; en efecto, fue a partir de la visita a esta institución del Lic. Bernardo Xavier Cárdenas Soto, Subsecretario de Normatividad e Información Registral de la Secretaría General de Gobierno del Ejecutivo Estatal, a principios de este año, quien valoró con justeza los tesoros documentales del AHGS, lo que motivó a retomar esta línea de trabajo en la presente administración sexenal.

La institución liberal del Registro Civil se creó bajo la modernidad de las Leyes de Reforma, teniendo como características de ser laicas y al margen del fuero eclesiástico. En Sinaloa, fueron sancionadas la Ley del Estado Civil y la de Uso de los Cementerios, por el Gobernador Pomposo Verdugo y el Secretario Interino Coronel Antonio Rosales, el 28 de marzo de 1857. Sin embargo, según el Índice de las Leyes y Circulares expedidas por el Gobierno en 1857, que también se resguarda en esta institución, fue el 29 de enero de 1857, cuando se establece el Registro Civil en toda la República Mexicana.

Más tarde, acorde con el pronunciamiento juarista, al expedir la Ley del Estado Civil de las Personas del 28 de julio de 1859, el Gobernador Placido Vega Daza y el Secretario de Gobierno Coronel Antonio Rosales, la sancionaron para esta entidad, tal como lo anotó don Héctor R. Olea en su obra Sinaloa a Través de sus Constituciones, (1985:182)

El lugar
Para que los documentos reflejen la vitalidad de la sociedad que los generó, es necesario indagar sobre el semblante social de la época, así que un mínimo contexto ayuda al respecto. De aquel Mazatlán en 1860 diremos que fue un puerto donde el comercio internacional tuvo gran actividad, se expidieron licencias para la libre navegación en barcos de cabotaje; se exigían fianzas para el buen uso de la bandera mexicana; mercancías exóticas llegaban al puerto, así que no fue raro que caballos prusianos se adjudicaran al servicio de la tropa sinaloense, con el pago del flete correspondiente, lo que fue reclamado por Hildebrand, súbdito encargado del Vice Consulado de Prusia, por la cantidad de $1.482 por fletes de 38 bestias. Ni que decir de los fraudes por los empleados de la Aduana portuaria, tal fue el caso de Ángel Navarrete, al extraer efectivo de la Caja aduanal, o el caso de los hermanos de apellido Igual, al ser descubiertos con 364 cajas de vino adulterado.
Fue tan fuerte el contrabando en el puerto y tan convincentes los compromisos existentes que a Felizardo Manly se le dispensó el cobro de impuestos por alguna carga encontrada en la barcaza Naramissie, aduciendo los servicios prestados al Gobierno Liberal. La prensa porteña ejerció su posición crítica publicando artículos que según el Vice cónsul Inglés Juan Kelly, ofendieron a la Marina Inglesa, por lo que pidió una satisfacción pública.
Hoy que la construcción de un Hospital Civil en Mazatlán despierta tanta inquietud, no está por demás anotar que en este año de 1860, el edificio del Hospital Militar fue vendido por el Gobierno Federal al H. Ayuntamiento y a la vez se contrató a los enfermeros militares que ya laboraban en tal nosocomio.
Una lotería para los enfermos menesterosos propuso Adolfo Leynel, en la búsqueda de fondos para asistirlos. Y lo que son las cosas Don Miguel Ramírez, hermano de Ignacio Ramírez El Nigromante, Secretario de Gobierno del Estado de Sinaloa, que se atrevió a jurar en Sinaloa la Constitución de 1857, en este año de 1860, era perseguido político.

Las Implicaciones

Volviendo a nuestro caso, más extraordinaria es la documentación aludida, si a esto se suma que con estas actas, donde se asienta el estado civil de las personas, se inició en Sinaloa una dinámica ciudadana por contemporizar con un Estado de fuerte raigambre liberal al fortalecer la institucionalidad derivada de ello.

Así que por estas acciones ya citadas se legalizó una situación irregular para esa fecha de la familia Pôrtener Picos, ya que la pareja de Enrique Federico y Florencia vivían unidos en matrimonio, religioso, más no civil y laico, por no existir la institución del Registro Civil en el puerto de Mazatlán antes de la fecha aludida. Me queda la duda de que clase de matrimonio fue posible que se diera entre un holandés y una sinaloense de la sierra del sur de Sinaloa. ¿Protestante o católico? La Holanda de mediados del siglo XIX fue preponderantemente protestante, y el Sinaloa de ese tiempo fue casi totalmente católico.

Sin embargo, ¿Son miembros de la familia Pôrtener Picos, los primeros ciudadanos sinaloenses que ejemplifican la modernidad de las Leyes de Reforma en la entidad? Seguramente que sí, ni las autoridades superiores del Estado Libre y Soberano de Sinaloa, ni el Juez Civil, ni los escribanos y testigos tuvieron al momento del registro a inicios de 1860, el privilegio y la libertad de encarar la vida fuera de los lineamientos del Derecho Canónico.

Seguramente la sociedad sinaloense y las familias de ese tiempo, enfrentaron situaciones difíciles por la vigencia de la Ley del Registro Civil de las Personas, tema interesantísimo en la vida cultural del siglo XIX, el que se puede abordar al cruzar dos fuentes históricas, la de bautismos y matrimonios existentes en los archivos parroquiales de las diócesis de Culiacán y Mazatlán y la de registros de nacimientos y matrimonios que existen en la Serie Registro Civil del AHGS.

Podemos calificar a esta familia como los héroes civiles de un nuevo estatus ciudadano en Sinaloa? Claro que sí. Esta ruptura de la tradición cultural católica de 320 años, es digna de mencionarse; la soberanía popular encarnada en el proceso de creación del Estado Republicano a partir del pronunciamiento de Miguel Hidalgo en 1810 en el cual fue implícita la formación del ciudadano sinaloense, había triunfado sobre la soberanía del altísimo defendida digna, brillante y públicamente en nuestra entidad por el Obispo de Sonora, Sinaloa y las Californias Fray Bernardo del Espíritu Santo sustentada en la pastoral de 1818 y respaldada por otra en 1824.

A partir de entonces, en el espacio social sinaloense, los cuerpos se diferenciaban de las almas por su lugar en los libros sagrados. De esa fecha en adelante, si se me permite la expresión “San Pedro tuvo en la figura simbólica del Juez del Registro Civil en Sinaloa, un colega temporal”. En esta vida terrenal se inauguró un nuevo orden y en la otra, en lo sucesivo, las almas llevaron una marca de origen, la del Registro Civil.

Hermosa paradoja, que no afectó radicalmente la humanidad del ciudadano sinaloense, sino que le dio otras dimensiones sociales; la estadística conservó la misma numeralia más no su significado. El soporte del número fue otro, adquirió nombre; los bautizados y registrados fueron los mismos, más no iguales. La opulenta o sencilla y humilde pila bautismal contemporizó con la modesta oficina del Registro Civil y dos ministros, el Sacerdote Católico y el Oficial del Registro Civil se hermanaron en la tradición popular de una mexicanidad que persiste.
Bautismo católico y Registro civil, son en la actualidad instituciones culturales que conviven alejadas de fundamentalismos en nuestra entidad y hoy que necesitamos urgentemente acendrar nuestra cultura cívica y valores espirituales, que mejor oportunidad de recordarlos como entes de una dualidad histórica que mucho han contribuido a nuestra identidad.
Sirva lo anterior para afirmar que la Historia es siempre nueva, que se reinterpreta a partir del presente, que los documentos de los archivos están dados y generados por la acción de nuestros antepasados y, es la capacidad que se tenga para interpretarlos, lo que les confieren ese hálito de brillantez que necesitamos.

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